22 de enero de 2013

Cocina de serie negra

“Sherlock Holmes tocaba el violín. Yo cocino”. La frase no es mía, sino de Pepe Carvalho. O al menos la puso en su boca Manuel Vázquez Montalbán. Es cierto que nadie se imagina a Sherlock Holmes cocinando, pero yo tengo la misma certeza de que las novelas de la serie Carvalho son tratados de cocina y gastronomía entreverados con una trama policiaca. Es curiosa esta presencia permanente de la cocina en las novelas de serie negra. No digo en las norteamericanas, donde Sam Spade o el Agente de La Continental comen de píe un sándwich o un hot dog de un puesto callejero sin hacer siquiera una pausa para seguir con sus investigaciones. Tampoco, por supuesto, en las de Agatha Christie que no recogen ningún evento gastronómico más allá del té de las cinco. Me refiero a las de autores latinos o mediterráneos. Un escritor griego de novela negra, Petros Márkaris, asegura que hay una cierta novela negra mediterránea, que tiene en común "la gastronomía", en contraposición a la anglosajona y nórdica "donde los personajes comen salmón con vodka o bocadillos con cerveza".

El más veterano, el inspector Maigret, se pega unas comilonas de padre y muy señor mío, a pesar de lo cual nunca se echa una cabezadita para aliviar el sopor. Lo suyo es la cocina tradicional francesa, la que se comía en los bistro o los que le hace en casa su señora. Las novelas de Simenon podrían ser una fuente de gran utilidad para hacer la historia de la gastronomía francesa, o más concretamente la de París, de los años centrales del Siglo XX, con sus omnipresentes natas, salsas y mantequillas.
De la misma forma, las referencias de Carvalho a los restaurantes y casas de comida del Raval barcelonés, con el mercado de la Boquería en el centro, son una guía perfectamente reconocible de una cierta Barcelona durante la transición. Pero como decíamos, Carvalho cocina. Pero ¿qué cocina?. Vázquez Montalbán aseguraba que, “la base de sus gustos (los de Carvalho) la forma una materia esencial: el paladar de la memoria, la patria sensorial de la infancia”. En otras palabras, la cocina de su madre o de su abuela
Otro detective gourmet, es Guido Brunetti, el comisario veneciano salido de la mano de la norteamericana Dona Leon.
 Hombre amable, escéptico y culto, sucumbe a los extraordinarios platos de cocina italiana que prepara Paola, su aristocrática, radical y exquisita esposa. Dona León cree que la cocina, la extraordinaria cocina de las amas de casa, es algo consustancial a la cultura mediterránea: “…cuanto más al norte habitan los lectores, más les llamaba la atención. Seguramente, ningún lector de un país mediterráneo como España, con una larga tradición que asocia la buena mesa con una parte esencial de la vida, se plantearía estos asuntos. Tampoco los italianos mencionaron jamás la presencia de la comida: para ellos, como para los españoles y para mí también, la forma de comer de Brunetti simplemente forma parte de la herencia cultural. ¿de qué otra forma se podría comer?”. Digamos que Brunetti siempre que puede come en casa comida preparada por su mujer, y acompañada por un buen vino.
Y el último de nuestros policías, el comisario Montalbano. Su creador, Andrea Camilleri, lo mueve por Sicilia, disfrutando, siempre que puede, de la buena mesa. Su cocina es de producto: “En la hostería San Calogero le respetaban no tanto por que fuera el comisario como porque era un buen cliente, de los que saben apreciar las cosas. Le sirvieron salmonetes de roca fresquísimos y dejados un rato sobre papel de estraza para que soltaran el exceso de aceite”. Montalbano no cocina, pero se rinde sin condiciones ante los productos frescos de la tierra que le ofrecen las trattorías de la zona, o a la cocina casera y genial de Adelina, su asistenta.
Camilleri, no suele narrar la elaboración de los platos que llevan a su comisario al borde del éxtasis. Sí lo hacen casi siempre los otros autores citados y, lógicamente, puesto que son muy populares, sus recetas acabaron en las librerías. El mundo gastronómico del comisario Maigret se puede encontrar en Simenon et Maigret passent à table (creo que no hay tradución al Castellano). Las recetas que vuelven loco a Brunetti han sido recogidas en El sabor de Venecia, y las que elabora Carvalho, tras aprovisionarse en la Boquería, se publicaron en “Las recetas de Carvalho"· como es obvio. Que yo sepa, no hay un libro con las recetas que entusiasman a Montalbano, pero existe un club de fans de Camilleri, cuya página web tiene un apartado con recetas de cocina. Eso sí, en italiano.
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16 de enero de 2013

Mejillones con chorizo
















ingredientes
1 kg de mejillones
2 cebolletas
2 dientes de ajo
2 chorizos,
1 vaso de txacolí
2 c.s. de mantequilla
aceite
cebollino

elaboración
Rehogamos en el aceite la cebolleta picada con el ajo y el chorizo desmenuzado. Añadimos txacolí y los mejillones que abriremos al vapor tapando la cazuela.
Mezclamos la mantequilla con abundante cebollino picado, añadimos a los mejillones y dejamos que funda.
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Lentejas con chipirones
















ingredientes
1 kg de chipirones
300 g de lentejas
1 cebolla
1 diente de ajo,
1 pimiento
1 zanahoria
1 c.c. de pimentón
1 hoja de laurel,
perejil
aceite de oliva
harina de tempura,
semillas de amapola
aceite de girasol

elaboración
Limpiamos bien los chipirones y apartamos dos por cada comensal.
En una cazuela rehogamos las verduras con los chipirones en aceite de oliva, añadimos el pimentón, el laurel, las lentejas y agua (5 veces aproximadamente la cantidad de lentejas sin remojar). Dejamos cocer lentamente hasta que tenemos las lentejas en su punto, añadiendo un poco de agua si es necesario..
Freímos la mitad de los chipirones que nos quedan en aceite de girasol, pasándolos por una masita de harina de tempura y agua helada, espolvoreándolo con semillas de amapola.
Hacemos a la plancha los chipirones restantes (si se quiere, con ajo y perejil)
En cada plato ponemos lentejas con chipirones del guiso, uno de tempura y otro a la plancha.
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Tarantela
















ingredientes
Caramelo

200 g de azúcar
70 ml de agua

Crema
8 huevos
200 g de azúcar
250 g de nata
1 c.s. de vainilla

Crema de toffe
100 g de azúcar 
200 g de nata

15 rebanadas de pan de molde sin corteza








3 manzanas Granny Smith
100 g de mantequilla
nata montada

elaboración
Caramelizamos un molde de cake y dejamos que enfríe.
Untamos el pan con mantequilla por una sola cara. Picamos la manzana.
Mezclamos todos los ingredientes de la crema de “ligue”.
En el molde vamos colocando,ucesivamente, capas de pan y manzana, añadiéndoles el “ligue” poco a poco. Empezamos y acabamos con pan. En la primera capa de rebanadas la mantequilla irá para abajo, tocando el caramelo, y, en la última, irá para arriba, para que no se nos pegue al papel de aluminio con el que debemos de tapar el molde.
Lo ponemos al baño María a 160º durante hora y cuarto.
Elaboramos la salsa de toffe, haciendo un caramelo con el azúcar y disolviendo en él la nata líquida. Enfriamos.
Es imprescindible que la tarantela repose unas diez horas para poderla desmoldar bien. Sería conveniente también que reposara unos 30 minutos antes de meterla al horno.
Al servirla la acompañamos con nata montada y la salsa de toffe.



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14 de enero de 2013

Apuntes gastronómicos de un viaje al Sur, en Navidades

Como otros años, he aprovechado las Navidades para hacer una escapada corta por el Sur. En esta ocasión el destino ha sido Málaga, donde hacía tiempo que no había estado. La ciudad, o al menos la zona centro que es por donde nos hemos movido, está espléndida: muy cuidada, limpia y, lo que más me gusta, siempre con gente en la calle: gente que sonríe con facilidad y que parece incapacitada para reflejar la adustez en sus rostros. En estas ciudades del Sur, en las que no hay monumentos notables, lo más extraordinario es la propia gente. Lógicamente no he dejado de visitar la catedral, ni los interesantes museos que han ido apareciendo por la ciudad o de pasear junto al mar. Y por supuesto, me he dedicado al tapeo con auténtico entusiasmo. En la extensa zona peatonal del centro de Málaga, hay cientos de bares y tascas que son una tentación. La mayoría se han renovado en los últimos años y lucen un aspecto nuevo y moderno, que hace temer que se hayan olvidado de la comida por el diseño. No hay cuidado: aunque haya excepciones, en la mayoría siguen sirviendo las mismas cosas e igual de ricas que siempre. Como los precios no asustan, no es extraño que casi siempre estén llenos.
Así que hemos disfrutado de las tapas, como nos hemos adormilado al sol, nos hemos reído con Jorge y Pilar (treinta años de viajes navideños con ellos) y, por supuesto, hemos comido muy bien. Os cuento lo que más me ha llamado la atención. 


Bodegas Campos
En el viaje de ida, parada en Córdoba para confirma que Bodegas Campos sigue estando en forma. Bodegas Campos en un clásico de la ciudad: casi como la Mezquita.
Se trata de uno de esos restaurantes con muchas salas, decorado con temas de ambiente andaluz y muchas fotos con los famosos que han ido pasando por su barra o sus mesas. En la barra, que es donde comimos, sirven las tapas de siempre: ensaladilla, croquetas, berenjenas rebozadas… pero elaboradas en un punto que las aligera de esa pesadez que pueden tener los fritos y ciertos toques de modernidad. Una delicia, que además siempre llega a la mesa recién hecha, gracias a un servicio muy eficiente, capaz de atender sin esperas a una sala a rebosar. De pie, tomamos hasta postre: un riquísimo helado de naranja con aceite de arbequina y un finísimo bisquit de higos.

La Moraga
Algo parecido, en moderno, es La Moraga, una cadena de gastro-bares que ha montado Dani García, el chef del Calima de Marbella (dos estrellas Michelin). Estuvimos en el de La Malagueta, que es una especie de chiringuito de diseño. Entras en un local diáfano, amplio, con espacio entre las mesas, decorado en tonos claros y con hermosas vistas de la playa. Para compartir tomamos una Big Box, que viene a ser una degustación de fritos: croqueta de pringá, flamenquín, albondiga de choco en su tinta… Después, unos buenos huevos con foie, unas puntillitas, un pulpo a la brasa y unos boquerones al limón que daban la talla. Muy bueno el pan, que hacen ellos mismos. A los postres, falla el arroz con leche, un poco duro y frío, y aciertan con la torrija, que empapan en leche de coco y sirven caramelizada. Los precios, contenidos.

El Adarve, en Frigiliana
En Frigiliana, ese bello pueblo blanco y morisco de la Axarquía, comimos en El Adarve, un restaurante sencillo, situado en lo alto del caserío y que tiene una estupenda y soleada terraza, desde la que se ve el mar.
Antonio Castillo y su cocinero, Juan Carlos Cerezo
Nos lo recomendó Klaus, un estimable pintor alemán que vende sus acuarelas justo enfrente y que yo creo que paga en pinturas cuando come allí. Recuerdo especialmente unas deliciosas berenjenas con miel de caña, finísimas, muy lejos de esos incomibles engrudos dulzones que te dan en otras partes. También estupendos el bacalao a la riojana que llama la atención en una carta de reminiscencias moriscas y un tierno calamar, asado en su punto.
La gracia de Antonio atendiendo las mesas y guiándote por los platos de la carta redondeo una comida muy agradable.

Casa Aranda (Chocolatería)
Aparte de almuerzos más o menos formales, en Málaga nos desayunamos todos los días en Casa Aranda, una chocolatería de toda la vida que sirve los “calentitos” mejores que he tomado nunca y un chocolate perfecto que unos camareros de toda la vida sirven con unas teteras metálicas como las que debieron usar cuando se inauguró el establecimiento hace más de 75 años. Casa Aranda ocupa casi por completo un callejón cercano a la calle de Larios, cuyos bajos ha ido colonizando poco a poco, como si fuera El Corte Inglés.

Casa de Guardia
Más antigua, se fundo en 1840, es Casa de Guardia, una inclasificable taberna que sólo vende vinos de la tierra. Los sirven unos camareros veteranos, que llenan los catavinos directamente de la espita de las decenas de barriles que, con una larga y gastada barra de madera y un suelo de tierra apisonada, componen toda la decoración del local. El camarero apunta con una tiza en el mostrador lo que se debe y lo borra con la manga de la chaquetilla cuando la deuda se salda. Los vinos son Moscateles, Málagas o Pedro Ximen (no confundir con Pedro Ximenez, aunque se le parece) que elaboran en sus bodegas de la Axarquía, y que tienen nombres como Pajarete, Guinda, Isabel II… Son aceptables- En las horas punta, el metro es un sitio desértico, comparado con la increíble casa Guardia.

El Pimpi
El Pimpi es el local “típico” por antonomasia de Málaga. Como Bodegas Campos en Córdoba. Sus laberínticas salas, decoradas con las fotos de todos los famosos que por allí han pasado y con barricas firmadas por los famosos VIP, están siempre muy animadas, aunque lo que ofrecen no se va a recordar toda la vida. Tiene salida a dos calles y te puede ahorrar muchos rodeos. Quizá sea esto lo más interesante del sitio, al que debió tocar la lotería cuando instalaron el Museo Picasso a cuatro pasos.

Como de costumbre, no dejé de visitar el Mercado de las Atarazanas, con su puerta neomudéjar restaurada hace poco: es estupendo, con sus surtidos puestos, llenos de color y animación. Me llamó la atención como el marisco de concha (chirlas, almejas, mejillones, etc.) se vende en puestos “ad hoc”, separados de las pescaderías.
Estos grandes y viejos mercados, nunca defraudan.
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9 de enero de 2013

Alcachofas con mascarpone


 ingredientes
8 alcachofas
4 tiras de panceta
1 cebolla,
2 zanahorias
2 dientes de ajo
1 vasito de vino blanco,
1 vaso de caldo
4 c.s. de mascarpone
aceite
sal y pimienta

elaboración
En una sartén con un poco de aceite, rehogamos las alcachofas partidas por la mitad. Las salteamos durante dos minutos, añadimos la panceta troceada y salteamos otros dos minutos. Incorporamos el ajo, la cebolla y la zanahoria, todo muy picadito, añadimos el vino, dejamos reducir y cubrimos con un poco de caldo. Dejamos que las alcachofas queden tiernas.
Precalentamos el horno a 210º, mientras cuecen las alcachofas. En una fuente de horno ponemos nuestra preparación con el mascarpone por encima y horneamos durante 5 minutos.
Podemos decorar los platos con láminas de alcachofa cruda, cortada con mandolina, aceite, cilantro, zumo de limón, sal y pimienta.
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Rape con garbanzos en salsa verde















ingredientes
400 g de garbanzos
1 zanahoria
2 cebollas
laurel
perejil
ajo,
1 puerro
1 tomate rojo
1 ½ o 2 kgs de rape
harina,
aceite
vino blanco.

elaboración
Ponemos a cocer los garbanzos, remojados de la noche anterior, con una zanahoria, una cebolla, una hoja de laurel, una rama de perejil, dos dientes de ajo, un puerro, un tomate y un chorrito de aceite. Cuando los garbanzos estén tiernos (unos 40 minutos en la olla a presión) los reservamos.
Cortamos los lomos de rape en medallones, los salpimentamos, enharinamos y freímos ligeramente en aceite.
En una cazuela, rehogamos cebolla y ajo. Añadimos harina, vino blanco y caldo de los garbanzos. Ponemos el rape y dejamos que cueza siete minutos con la salsa, en la que espolvorearemos abundante perejil. incorporamos los garbanzos. Si se quiere, se pueden añadir las verduras
de la cocción, trituradas. También, si se quiere, se puede añadir azafrán. Dejamos que de un hervor todo junto y servimos en los platos con un poquito de perejil por encima.
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Pisplás de manzana


ingredientes
manzanas
hojaldre
azúcar
mantequilla
mermelada de albaricoque

elaboración
Estiramos el hojaldre al tamaño de la bandeja del horno, dejándolo muy fino. Lo pinchamos con un rodillo (o con un tenedor) y colocamos encima manzana cortada en láminas muy finas (La cortaremos con la mandolina o un buen cuchillo).
Ponemos encima azúcar y pegotitos de mantequilla. En un horno a 210º horneamos hasta que vemos que el “pisplás” está dorado. Fuera del horno cubrimos con una fina capa de mermelada. 
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8 de enero de 2013

Programa del 1º trimestre de 2013



01
(9, 10 y 11 de enero)
Alcachofas con mascarpone
Rape con garbanzos en salsa verde
Pisplás de manzana

02
(16, 17 y 18 de enero)
Mejillones con chorizo
Lentejas con chipirones
Tarantela

03
(23, 24 y 25 de enero)
Protagonista la pera:
Ensalada de pera, camembert, nueces y kiwi
Empanadilla de pera, brócoli y queso azul
Perdiz rellena de pera
Pastel de pera y chocolate

04
(30 y 31 de enero y 1 de febrero)
Pan marroquí
Fatay
Humus
Brik tunecino

05
(6, 7 y 8 de febrero)
Patatas fritas bajas en calorías
Cordero en caldereta
Galletas sweetheart con cremoso en taza

 06
(13, 14 y 15 de febrero)
Tortos
Fabada
Tarta asturiana

07
(20,21 y 22 de febrero)
Especial bollería:
Ensaimadas
Suizos
Napolitanas

08
(27 y 28 de febrero y 1 de marzo)
Sopa de tomate
Merluza al pesto
Tarta de piña colada

09
(6,7 y 8 de marzo)
Minestrone
Pisos de tortilla
Plumcake de requesón

10
(13, 14 y 15 de marzo)
 Patatas Hasselback
Bacalao en falso pil pil
Nuestras torrijas
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3 de enero de 2013



80.000
Este viernes hemos llegado a las 80.000 entradas.
No está mal.
A mi me ha pillado haciendo roscones. ¿Cómo van los vuestros? ¿Os habéis lanzado?
¡Animo!
Si no os salen o no tenéis ganas de meteros en harina, me los podéis encargar.
Basta con un mail a la dirección de menús para impresionar que veis a la derecha. 

Este acabo de hacerlo

















 
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18 de diciembre de 2012

Villancico

A modo de villancico os dejo esta vibrante coral de El Mesías de G.F.Haendel: For unto us a child is born (Porque nos ha nacido un niño)
Si hacéis clic ahí, empieza esta pequeña maravilla. Os aconsejo verla a pantalla completa.
Que disfrutéis.

17 de diciembre de 2012

El Gordo














Este es, casi con total seguridad, el número del Gordo del Sorteo de  Navidad de este año. En el caso, altamente improbable, de que no ocurra así (hay quien cree en los milagros) el próximo trimestre volveremos con nuestras clases de cocina.
Si pasa lo que debe pasar, también tendremos nuestras clases, pero con Ferrán Adriá como profesor invitado.
Suerte.
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12 de diciembre de 2012

Roscón de Reyes

















ingredientes
500g de harina
125 g de mantequilla
25 g de levadura
3 huevos
125 ml de leche
100 g de azúcar
1 copita de agua de azahar
1 copita de ron
1 huevo (para pintar)
ralladura de limón y naranja
frutas escarchadas
almendras fileteadas
azúcar para decorar

elaboración
Calentar la leche a 37º. En una parte, disolver la levadura, añadir harina y formar una bola. Sumergirla en agua templada y esperar a que flote.
Unir el resto del harina con el azúcar y una pizca de sal, añadirle los huevos y la leche, el ron, el agua de azahar y las ralladuras. Amasar e incorporar la “masa de levadura”. Amasar mucho y no caer en la tentación de añadir más harina porque la masa se pegue a las manos (si es necesario utilizar la cuerna de pastelería). Por último incorporar la mantequilla a punto de pomada.
Tras el amasado, la masa deberá estar suave. Ponerla en un cuenco grande, cubrirla con un trapo y dejarla que suba hasta que doble su volumen. Esto llevará unas tres horas. Cuando haya subido, romper la masa y volver a hacer una bola, quitándole el gas.
Introducir la mano en el centro de la bola e ir dando forma al roscón. Colocarlo sobre una bandeja de horno y meter por debajo la sorpresa. Cubrir con un paño y dejar que suba otra vez..
Pintar con el huevo y adornar con frutas escarchadas, almendras y azúcar.
Hornear a 180º uno 15 minutos.
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10 de diciembre de 2012

Mis diez platos de la cocina española
















Los medios publican frecuentemente listas de los “diez más” con las temáticas más diversas. Es famosa la lista Forbes de los más ricos del mundo, pero también publica la de las personas más influyentes, o en otros medios se clasifica y ordena a las peor vestidos. Si la revista es de cine puede seleccionar a las diez mejores películas, siempre con Casablanca a la cabeza. Un magazine literario hará la lista de las diez novelas del año, o de la historia. La mayor parte de las veces se trata de listas subjetivas, cuando no totalmente arbitrarias, pero que son entretenidas si jugamos a eso de yo quitaría a esta o pondría a este otro.Viendo una de estas listas, me he preguntado si existe alguna de los mejores platos de la cocina española. He puesto a funcionar a Google y apenas he encontrado nada. Cuando he hecho la pregunta en inglés me han salido listas absolutamente disparatadas, que incluyen la sangría, las bravas o la siesta. Así que me he decidido a hacer mi propio “top ten” de la cocina española.
Ahí va:  

1º El gazpacho
Parece increíble que con ingredientes tan básicos y con una elaboración elemental se haya podido conseguir una sopa fría de tal sutileza. Como los mejores platos de la cocina española, no se debe a un gran chef. Yo creo más bien que debió ser fruto de la casualidad: alguien mezcló sabiamente los ingredientes que hasta el más pobre podía tener a mano y salió este caldo de sabor maravilloso, que parece una tregua del cielo en esos días de calor abrasador. Con la siesta, es una de las grandes contribuciones españolas al hedonismo, Y no pueden ser más baratos.

2º La tortilla de patatas 
 Siempre me ha llamado la atención que, a pesar de que la tortilla (la omelette) existe en casi todas las cocinas del mundo, en ninguna, al menos que yo conozca, hacen la tortilla de patatas, esa especie de as de oros de la cocina española. Puede ser gruesa o delgada; cuajada o jugosa por dentro; con cebolla o sin ella… Se puede comer en pincho, guisada, en bocadillo… No tienen normas precisas, pero si pecados. Porque pecado es la tortilla mazacote, hacerla cuadrada (¡qué horror!) o, pecado mortal, utilizando un aceite que no sea de oliva. La tortilla decostruida es bendita heterodoxia.

3º Cocido madrileño

El cocido es un guiso obvio: tómense legumbres, verduras y carne y pónganse a cocer hasta que estén comestibles. Una vez que se tiene cierta destreza con el fuego y los tiempos, el resultado suele ser bueno. Hay cocido en prácticamente todas las cocinas de España, pero a mí (la lista la hago yo) el que más me gusta es el madrileño, con su entrante de sopa de fideos, sus garbanzos (de Fuentesaúco o Pedrosillanos) su repollo, apenas rehogado, y su reata de carnes: morcillo de ternera, gallina, morcilla, chorizo y el toque distinguido del tocino y el hueso de jamón.
Si sale estupendo en la olla expres, haciéndolo al fuego lento durante las horas que haga falta, es sublime.

4º Fabada
Alguien podría pensar que es una variante del cocido, pero no: es otra cosa. Aquí los ingredientes tienen denominación de origen. A nadie se le ocurre que las fabes, las morcillas y los chorizos que dan la excelencia a este guiso de judías, puedan ser de otro sitio que de Asturias. Su conjunción es perfecta y a veces pienso que si alguno de esos ingredientes tuviera otro origen, se rompería la magia, el plato quedaría degradado a la humilde categoría de judías con chorizo y terminaría figurando en un menú del día de bar de polígono.

5º Churros
No es propiamente un plato. Ni siquiera se hace en una cocina propiamente dicha: se hacen cara al público, en locales cerrados o a cielo abierto, en las ferias. Es otro prodigio de sencillez: agua, harina y un poco de sal. Se amasa y se fríe una vez que se le ha dado forma con la churrera, ese extravagante artilugio sin el cual no hay churros. Puede ser churro o porra, pero, eso sí, hay que tomarlo recién hecho, “calentito” como llaman en Sevilla a su exquisita versión de este frito, que debería ser obligatorio en el desayuno, aunque haya que hacerse la loca con lo de las calorías.

6º Callos
Otro plato “light”. Este no es exclusivamente español: se da en otras muchas culturas culinarias, pero indudablemente es otro de esos prodigios de la sencillez que resultan de intentar aprovechar restos de comida o partes menos nobles de un animal, que de otra forma se tirarían. Bien trabados, melosos, con su punto de picante y un buen pan para mojar, son irresistibles.

7º Croquetas

Como aquí freímos casi todo, a alguien tenía que ocurrírsele algún día freír la bechamel. El resultado gustó y luego todo fue cuestión de añadirle picadillos: de jamón, de pollo, de la carne del cocido… Casi todo cabe en esas hermosas albóndigas doradas y alargadas. A mi me gustan esas que casi se deshacen en la boca y que casi hay que comer con cuchara. Como los churros, están mucho mejor calentitas y recién hechas. Recalentadas pierden mucho.

8º Pisto
Es nuestra variante de ese plato tan mediterráneo que mezcla tomate, calabacín, pimiento, etc. Un pisto es, al fin y al cabo, la ratatouille provenzal, o la shakshuka, ese guiso judío tan popular en el norte de África. Aquí mismo tiene algunas variantes como la sanfaina o la alboronía. Es casi una guarnición, que adquiere su valor máximo cuando se toma con un huevo frito y con un buen pan en vez de cubiertos.

9º Bocadillo de calamares

Los calamares fritos, (las rabas si eres del norte) constituyen una de las raciones más populares en los bares españoles. En Madrid y en pocos sitios más, se toman en bocadillo y están buenísimos. Y si se toma en un bar de la Plaza Mayor de Madrid o sus alrededores, mucho mejor. Allí me llevaban mis padres de pequeña y allí sigo acudiendo de mayor a tomarme uno de esos bocatas con una caña. Sirva esta mención al humilde bocadillo para incluir en la lista a esa especialidad tan española del pescaíto frito, que logra sus mejores resultados en Andalucía.

10º La paella

Seguro que alguno la echaba de menos. Es nuestro plato más internacional y seguramente el más maltratado cuando se lo vendemos a los turistas en raciones incomibles a precios insuperables. Ni se como lo recuerdan con agrado. Con sus vivos colores, es también el plato por excelencia de la fiesta: lo comemos los domingos, cuando se reúne la familia, o al aire libre con grupos grandes de amigos. Una buena paella puede ser de carne, de marisco o de verdura. Los ingredientes son lo de menos si el paellero sabe conseguir algo tan etéreo como darle el punto.

Y esta es mi lista. Repasándola, me doy cuenta de que casi todos son platos sencillos y baratos, fruto de una tradición culinaria que aprovechaba lo que había a mano o las sobras de guisos más solemnes. Aunque el objetivo, seguramente, era matar el hambre, los resultados, quizá fruto de la casualidad, son extraordinarios.
Otro detalle: como país de bares que somos, todas estas exquisiteces se pueden tomar en una barra, con una caña de cerveza o una buena copa de vino.
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3 de diciembre de 2012

Puente de la Constitución

 
Siguiendo una tradición que parece que va a durar poco, nos vamos de puente.
ESTA SEMANA, TAMPOCO HAY CLASES
Aprovecho para recordaros que ya podéis hacer la matrícula para el próximo trimestre.
¡Ah!  Felicidades a las Conchis, Inmas y Nicolás (¿o se dice Nicolases?)

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28 de noviembre de 2012

Cardo al gratin














ingredientes

Cardo (unos 200 g por persona)
Harina

Salsa Mornay
250 ml de leche
25 g de mantequilla
25 g de harina
sal, pimienta y nuez moscada
2 yemas
30 ml de nata
50 g de queso (en nuestro caso, cheddar y gruyére) 
Decoración
Alcachofas, jamón y aceite

elaboración
Limpiamos bien el cardo, quitándole todas las hebras. Lo haremos con cuidado porque es muy importante para que el plato salga perfecto. Lo cortamos en trocitos y lo vamos echando a un agua en la que habremos disuelto una cucharada sopera de harina. También podríamos poner un poco de jugo de limón o una buena rama de perejil.
Ponemos agua con sal al fuego y, cuando hierva, añadimos el cardo y lo cocemos: durante 25 minutos si es en olla a presión, y entre 45 minutos y una hora si lo hacemos en una olla normal. Escurrimos, lo ponemos en una fuente de horno y lo cubrimos con salsa Mornay*. Gratinamos y decoramos, si queremos, con alcachofas fritas con jamón.

*Salsa Mornay
Hacemos una bechamel con la mantequilla, la harina, la leche, sal, pimienta y nuez moscada.
Batimos las yemas con la nata y el queso. Incorporamos a la bechamel.
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