25 de septiembre de 2013

Croquetas de pimientos de Lodosa y huevo duro


ingredientes
6 pimientos de Lodosa
½ litro de leche
65 g de mantequilla
65 g de harina
2 huevos duros picados
sal
nuez moscada

preparación
En un cazo, ponemos la mantequilla al fuego. Cuando se disuelva, añadimos la harina y removemos hasta que esté bien trabajada. Sin dejar de remover, añadimos la leche poco a poco hasta que tenga consistencia de bechamel.
Añadimos los pimientos de Tolosa troceados y el huevo. Ponemos a punto de sal y nuez moscada. Dejamos reposar la masa en la nevera durante un par de horas. Tomamos porciones de la masa, las damos forma de croqueta y las envolvemos con harina, huevo y pan rallado. Freímos en aceite muy caliente.

Lentejas con codorniz


ingredientes
3 codornices,
400 g de lentejas
1 cebolla
1 zanahoria
1 tomate
1 hoja de laurel
½ cabeza de ajo
1 c.s. de pimentón
1 vaso pequeño de aceite
1 rama de perejil
sal

para el sofrito 
1 puerro
1 zanahoria
1 vasito de jerez
comino
un buen trozo de calabaza
aceite

preparación
Lavamos las lentejas, que no habremos puesto previamente en remojo. Las cubrimos de agua (una cantidad equivalente a cinco veces la de lentejas. En nuestro caso 2 litros), añadimos las verduras y el aceite y, después de salar, lo ponemos a cocer despacio: con esta cantidad, lo ideal sería tenerlas 15 minutos en la olla rápida. ¡Ojo! Tienden a agarrarse.
En una sartén doramos las codornices abiertas y salpimentadas.
Picamos los ingredientes del sofrito y los rehogamos. Añadimos el jerez y el comino y dejamos que evapore.
Abrimos la olla e incorporamos las codornices y el sofrito. Cocemos lentamente en la olla otros 10 minutos.
Ni la cantidad de agua, ni los tiempos son iguales en todas las legumbres. Si no conocemos nuestras lentejas, es mejor que las cocinemos con la olla abierta, despacio y añadiendo el agua poco a poco.
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Trenza de manzana

















ingredientes
Hojaldre
crema pastelera
2 manzanas reineta
un puñado de pasas
1 huevo para pintar

preparación
Hacemos la crema pastelera y picamos las manzanas, que habremos pelado antes.
Estiramos el hojaldre formando un rectángulo alargado. Lo marcamos en tres partes iguales, haciendo dos líneas longitudinales. En la franja central, colocamos el relleno (la crema pastelera, los trozos de manzana y las pasas).
En las franjas del hojaldre que quedarán a ambos lados del relleno, hacemos cortes perpendiculares al borde, dejando como un centímetro de distancia entre cada uno. Resultarán una especie de flecos anchos. Empezando por uno de los extremos, vamos trenzando estos flecos. Primero plegaremos la tira de un lado sobre el relleno, cuidando de que haga un ángulo de unos cuarenta y cinco grados. Hacemos lo mismo con la primera tira del lado opuesto, haciendo que su extremo se monte sobre el de la tira anterior. Sucesivamente vamos repitiendo la misma acción con las demás tiras, de manera que cubran el relleno formando una especie de trenza. 
Pintamos con huevo y, si se quiere, ponemos unas almendras laminadas.
Horneamos a 210º durante unos 20 minutos, hasta que tome un bonito color dorado.
Espolvoreamos con azúcar glas.



CREMA PASTELERA
ingredientes
½ litro de leche (entera)
150 g de azúcar
45 g de maicena
1 huevo
piel de limón y naranja

elaboración
En un cazo se ponen 400 ml de leche con el azúcar y la esencia que hayamos elegido (naranja, limón, vainilla). Se deja que hierva despacito.
En un bol batimos el resto de la leche con la maicena y el huevo, y lo echamos a un cazo que tendremos al fuego. Removemos lentamente y lo apartamos cuando espese.
Se deja enfriar batiendo de vez en cuando para que no forme nata

23 de septiembre de 2013

Mercados

















Ya sabéis cómo me atraen los mercados: es lo primero que visito en cualquier ciudad. Este verano he estado en algunos muy interesantes. Por orden cronológico,  el primero fue el Mercado del Carmen, en Huelva.  Es muy moderno. Por fuera, llama la atención su fachada colorista y metálica que esconde un enorme aparcamiento de varias plantas en altura. En la planta baja es donde encontramos el mercado, muy funcional, con sus 180 puestos en acero inoxidable, idénticos todos. Se distinguen por los colores de los rótulos: verde para las fruterías y verdulerías, azul para pescados y mariscos, rosa fuerte para carnicerías y charcuterías… En el mercado del Carmen hay excelentes fruterías -el campo de Huelva no sólo produce fresas-, muy buenas carnicerías, charcuterías bien surtidas (Jabugo, para quien  no lo recuerde, está en Huelva) y,  sobre todo, pescaderías extraordinarias. Pescaderías que ofrecen lo mejor que llega cada día de los puertos de Ayamonte, Isla Cristina, Palos o la propia Huelva. O de Portugal. Daba gloria ver las gambas blancas de Huelva, el atún de almadraba de la cercana Barbate, las coquinas o los jureles plateados, que casi deslumbraban. 
Pero lo que más me llamó la atención fueron los puestos de “chocos”, la sepia típica de la zona, que allí se prepara de mil maneras distintas. Y cuando digo se prepara, me refiero también a las distintas formas en que lo limpian y cortan en los puestos de chocos. El “choquero”  -vamos a llamarle así- pregunta a las clientas cómo lo quieren, y a continuación lo limpia y lo trocea si se va a hacer a la plancha, lo pica si se quieren hacer las riquísimas albóndigas de choco, e incluso los adoba, con ajo y perejil a gusto del comprador. ¡Una delicia! No es extraño que en un mercado muy concurrido, los puestos de chocos tuvieran las colas más largas. Por supuesto, compre chocos y con el picadillo y el adobo que le añadieron hice unas albóndigas de chuparse los dedos. También compré vinagre del Condado, otra de las maravillas gastronómicas de Huelva y, según creo, el único con denominación de origen en toda España. Una exquisitez

El mercado de pescados de Nador
En cuanto a instalaciones, el segundo mercado de este verano era el polo opuesto de los funcionales y asépticos puestos de Huelva: el mercado de pescado de Nador, una dependencia del abigarrado zoco de esa ciudad marroquí, vecina de Melilla. No creo que el más tolerante de los inspectores de sanidad español pudiera pasar por un sitio así sin ordenar el cierre fulminante. 
















Suelos encharcados, desconchones, moscas, pescaderos desaliñados… pero un pescado tan bueno o mejor que el de Huelva y mucho más barato. Aprovechando los precios, mi hermano, que es un experto en los mercados de la zona, se hizo con una buena partida de ventresca y una enorme langosta, viva aún, que tras pasar por la plancha resultaron una delicia en la mesa. Me hizo gracia ver como los pescaderos se sitúan casi metro y medio sobre la altura del suelo y cortan el pescado con una especie de machetes larguísimos que manejan con gran habilidad. Como iba de invitada, solo me llevé un manojo de oloroso de hierbabuena para contrarrestar los “aromas” del sitio.

El mercado de Zaidía
Los mercados marroquíes tienen siempre un puesto de hierbabuena. Un puesto que sólo vende esa olorosa hierba con la que se aromatizan muchos platos y es un ingrediente básico del té moruno.
En el mercado de Zaidía, a pocos metros de la frontera con Argelia, tampoco faltaba la hierbabuena. Este mercado casi parece medieval. Entrar allí es retroceder en el tiempo, y sumergirse en un mundo de olores, colores, voces que por aquí desaparecieron hace tiempo. Pocas carnicerías, que básicamente venden  cordero,alguna pescadería sin gran oferta, a pesar de la proximidad del puerto pesquero, y enormes puestos de frutas y verduras, llenos de colorido. Sandías, melones, tomates, higos, uvas, ciruelas estupendas, que son recolectadas en su punto justo de madurez y casi siempre en piezas gigantes. En un corralito también había unas gallinas picoteando por el suelo. Preferí no saber que es lo que hacen con ellas si pides una para hacerla en pepitoria.
A unos centenares de metros, en el puerto deportivo, tiene un hiper la gran cadena marroquí de supermercados  Marjane. No es fácil distinguirlo de un hiper de cualquier país de Europa, salvo porque tiene un surtido extraordinario de cous cous, vende cosas tan raras aquí como el aceite de argán o el vinagre de alcohol (no de vino) y tiene las bebidas alcohólicas en un departamento cerrado con llave para los marroquíes, que sólo te abren si te ven con pinta europea. No sé si el velo de la cajera era parte del uniforme.
PD Y, por supuesto, estuve en Super Turre. Eso no hace falta decirlo.
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17 de septiembre de 2013

Patatas Foster's Hollywood
















ingredientes
4 patatas
queso rallado (puede ser mezcla 4 quesos)
150 g de bacon a tiritas
8 c.s. de mayonesa
un ajo
4 c.s. de nata

preparación
Freímos las patatas cortadas en bastones. Freímos el bacon a tiritas en una sartén sin aceite (¡Ojo! Salta). Trituramos el ajo y lo mezclamos con la nata y la mayonesa. Mezclamos esta salsa con las patatas y el bacon y ponemos todo en una fuente de horno. Colocamos el queso encima y gratinamos.
Deben comerse recién hechas.
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Cerdo a la miel naranja
















ingredientes
4 chuletas de cerdo
1 c.s. de mantequilla
250 ml de caldo de carne o de verduras
1 c.c. de soja
1 c.c. maicena
1 c.c. de miel
zumo de naranja
sal y pimienta

preparación
Salpimentamos las chuletas y la doramos en la sartén con un poco de mantequilla. Diluimos la maicena en el caldo y añadimos el zumo de naranja, la miel y la soja. Ajustamos de sal si fuera necesario, vertemos la salsa sobre las chuletas y dejamos que dé un hervor.
La salsa debe de espesar y quedar cremosa. Si no es así, añadiremos algo más de maicena, si queremos espesarla, o un poco más de caldo si lo que queremos es clarificarla.
Acompañamos con unos fideos chinos cocidos.
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Leche asada

















ingredientes

4 huevos
¾ de litro de leche
vainilla
ralladura de naranja
8 c.s. de azúcar

preparación
Ponemos todos los ingredientes juntos y los batimos con la batidora. La leche podemos infusionarla con una vaina de vainilla o bien si no añadir la vainilla líquida.
Pasamos la crema a un molde y horneamos a 200º durante media hora.
Esta leche asada puede comerse tanto fría como caliente.
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15 de septiembre de 2013

Programa del 4º trimestre de 2013

01
Patatas Foster’s Hollywood
Cerdo a la mielnaranja
Leche asada


02
Croquetas de huevo y piquillos
Lentejas con codorniz
Trenza de manzana


03
El fondo del congelador


04
Empanada Montalbano
Rodaballo con coliflor y nueces
Mini brownies de nocilla


05
Viendo el fútbol


06
Níscalos con porrusalda
Pollo con jamón y pasas
Tarta de Petit-Suisse


07
Pan asado
Salmón con compota de cebolla y pera
Flan de queso de Arzúa y orujo


08
Pimientos rellenos de cous cous
Tilapia en Panko
Chocolate rolls


09
Cremas de mejillones
Langostinos con chutney de tomate
Carrilleras ibéricas en salsa de dátil
Kringle


10
Tartar de jamón y yema curada
Espárragos con ajo blanco de piñones y huevas de trucha
Rape en costra de chips
Panettone

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6 de septiembre de 2013

COMENZAMOS
EL
18
DE
SEPTIEMBRE

Si aún no te has matriculado, puedes hacerlo en el CC Los Pinos.

EN LOS PRÓXIMOS DÍAS PUBLICAREMOS EL PROGRAMA




12 de junio de 2013

Torta de verduras

















ingredientes

masa brisa
1 calabacín
1 berenjena
3 zanahorias
espárragos
100 g de queso crema
1 huevo
150 ml de nata
sal y pimienta

elaboración
Cortamos longitudinalmente todas las verduras. Ponemos en un molde redondo la masa brisa y, encima, vamos colocando las verduras perpendicularmente a la masa, alternado los colores de fuera a dentro.
Batimos el huevo, el queso, la nata y salpimentamos.
Vertemos sobre nuestra torta y horneamos a 200º, de 20 a 30 minutos, dependiendo del grosos de las verduras.
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Hogaza de merluza

















ingredientes

una hogaza de pan
trocitos de merluza sin piel ni espinas
huevos y harina para rebozar
ajo
aceite
perejil y sal,
aceite para freír

elaboración
Ponemos el pescado con ajo, perejil, sal y un poco de aceite. Lo pasamos por harina y huevo y freímos.
Vaciamos la hogaza, dejándola la tapa para cerrarla. La rellenamos con el pescado. Tapamos y envolvemos en una servilleta.

Coca de cerezas



















ingredientes

Para la masa
100 ml de leche
100 ml de agua
50 ml de aceite
 una pizca de sal
50 g de azúcar
400 g de harina de fuerza,
25 g de levadura de panadería.

Cerezas, azúcar y aceite

elaboración
Disolvemos la levadura en el agua templada. Juntamos todos los ingredientes de la masa, amasamos, formamos una bola y tapamos para que la masa crezca.
Dividimos la masa en dos, la estiramos, cubrimos con las cerezas, espolvoreamos por encima con abundante azúcar y un chorrito de aceite. Horneamos a 200º durante 20 minutos. Enfriamos sobre una rejilla. Las cerezas se pueden deshuesar o no.
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¡Vivan los novios!

















¿Qué idea tienes tú de un banquete de bodas? O, mejor dicho: ¿cuál es tu experiencia en este tipo de acontecimientos? Casi todos hemos “degustado” una de esas cenas de boda, en las que una  progresión interminable el platos termina provocando el hartazgo. Del plato de  fiambres (jamón de bodega) se pasa al cóctel de marisco (congelado, por supuesto) al que suceden la merluza en salsa y la  ternera asada en su jugo, culminando con helado, tarta de boda, cortada a espada, y no sé cuántas exquisiteces más, regadas por vinos cuyo nombre incluye siempre el “señorío”. Café, copa y puro completarán un menú que a los novios les puede costar un riñón y las críticas maledicentes de muchos de esos invitados que, no obstante, gritan con entusiasmo “vivan los novios”.
Las parejas que se casan (una especie que puede estar pronto en peligro de extinción) tratan cada vez más de alejarse de este tipo de ágapes que podríamos llamar “estilo De Torres”. A nadie gustan y no cuestan menos que otras formas más inteligentes de celebrar la boda. No tiene mucho sentido una comida de cinco o seis platos y varios postres, cuando en los restaurantes solemos pedir algo en el centro de la mesa para compartir, un segundo y, a veces, nos saltamos el postre, pasando directamente al café. Además, no hay cocina capaz de elaborar  de forma satisfactoria tantos platos para tanta gente y en tan poco tiempo. Desde luego, es mucho mejor reducir las cantidades exageradas a cambio de que los invitados puedan disfrutar de una comida  más gratificante. O menos extenuante.
Este viernes pasado asistí a una boda muy agradable: la de nuestra compañera Laura. En el bonito jardín de un palacete de principios del siglo pasado, los invitados disfrutamos de una sucesión de pequeños bocados, bien elaborados, originales y muy ricos. De pie o sentados, charlando con quien nos apetecía, no con la pesada que siempre te toca enfrente en la mesa, los camareros nos fueron ofreciendo cosas tan estupendas como blinis de roastbeef con verduras, “durum” de salmón ahumado y guacamole, yakitori de pollo con salsa de soja, minibrochetas de verduras con salsa romesco, terrinas de foie sobre pan de miel, bocaditos de calamares fritos y alioli (minibocata de calamares, para entendernos) y un largo etc. de pequeños bocados elegidos con un muy buen criterio. Se había empezado con jamón ibérico, como dios manda. Después, podías pasarte por los pequeños buffets, situados estratégicamente:  japonés, de ibéricos y quesos (Idiazabal, Roncal…), o de cazuelitas de arroz caldoso con marisco.
Para los postres, también en mini raciones  que pasaban los camareros, cocktail de tiramisú, minicañas de hojaldre y crema de limón, fresas con chocolate y otras delicadezas.
Todo estupendo, pero lo mejor los novios: Laura, guapísima, con su sonrisa inseparable que lo ilumina todo, y Jesús, el chico tranquilo, que terminó actuando con su banda para todos los invitados.

No sé si hace falta desearles que sean muy felices, porque tienen todas las papeletas para que así sea.
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5 de junio de 2013

Ensaladilla rusa

















Cocemos patatas a cuadraditos con toda la verdura que queramos (zanahorias, guisantes, judías, alcachofas…) Escurrimos y enfriamos. Mezclamos con atún y pepinillos en vinagre. Aliñamos y pasamos al plato o copa de presentación.
En un sifón, mezclamos un vaso de nata con otro de aceite de oliva, añadimos sal y un poco de colorante amarillo y agitamos de forma que se mezclen los ingredientes.
Ponemos las cargas al sifón y ya está listo para usar.
Ponemos esta espuma encima de nuestra ensaladilla como falsa mayonesa.
Si no tenemos sifón, podemos hacer una mayonesa muy espesa y aligerarla con claras a punto de nieve.
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Boquerones en vinagre

















Para ½ kg de boquerones, necesitaremos 1 vaso grande de vinagre (del barato) 1 cucharada sopera, rasa, de sal, ajo aceite y perejil para aliñar.
Limpiamos bien los boquerones, dejando los lomos en agua fría, que iremos cambiando hasta que quede totalmente limpia. El boquerón tiene que desangrarse en el agua y tiene que salir de ella prácticamente blanco.
En una fiambrera, disolvemos la sal en el vinagre y vamos poniendo los boquerones, de uno en uno (el boquerón va al vinagre y no el vinagre al boquerón). Llevamos a la nevera unas 2 o 3 horas. Escurrimos bien y congelamos. Al cabo de 3 días ya están listos para el consumo. Antes de tomar les añadimos ajo, perejil y aceite.
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Mejillones con pipas y orejones


















Abrimos los mejillones al vapor y los cubrimos con una vinagreta de pipas (peladas), orejones (picados) aceite, vinagre y sal.Imprimir

Sardinitas con tomate

















Limpiamos bien los lomos de las sardinitas parrochas (es más difícil que con los boquerones, pero es importante hacerlo bien).
Ponemos los lomos en un bol con zumo de limón y sal. Al cabo de media hora, añadimos zumo de maracuyá (de la marca Granini) y dejamos que marinen durante otra media hora.
Sacamos las sardinas de la marinada, las escurrimos y, en el plato, les ponemos aceite, tomate muy picado y albahaca.
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Pan y parmesano

















Mezclamos mayonesa con cebolleta y parmesano rallado. Sobre tostaditas de pan ponemos la mezcla y gratinamos.
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Philo con chorizo

















Untamos tres hojas de pasta Philo con aceite de girasol y las ponemos unas encima de otras. Cortamos rectángulos y rellenamos con picadillo de chorizo y mozzarella. Horneamos.Imprimir

Chipirón con aceite de espinacas

















Ponemos las espinacas crudas, aceite y un poco de sal en el vaso de una batidora y los trituramos. Hacemos el chipirón a la plancha y lo servimos sobre nuestro aceite de espinacas.Imprimir

Minibabybel

















Cortamos un minibabybel por la mitad y le untamos bien de sobrasada. Cerramos, empanamos y freímos.Imprimir

Pato con breva

















Marcamos el pato a la plancha y una rodaja de breva. Hacemos una vinagreta de piñones. Sobre la breva, ponemos la carne y, encima, la vinagreta.

Langostinos con fideos chinos

















Pelamos un langostino crudo, le quitamos el intestino y le insertamos a los largo con un palo de brocheta. Lo envolvemos en alga nori humedecida. Lo pasamos por clara de huevo batida y, a continuación, por fideos chinos. Freímos.Imprimir

4 de junio de 2013

Los nuevos mercados

 

El éxito del Mercado de San Miguel y, posteriormente, de el de San Antón, están haciendo que los imitadores aparezcan como los hongos en un otoño lluvioso. Hace unas semanas se abrió al público el Mercado de la Ribera. Con un nombre que hace un guiño a la calle (la Ribera de Curtidores) y al gran mercado de Lisboa (Mercado da Ribeira), es un local de buen tamaño, con techos altos que acogen a un buen número de pequeños puestos especializados –quesos, verduras, pescado, etc- que, en su mayoría, son también bares. Es decir, una copia del Mercado de San Miguel del que le distingue una estética buscada de penumbra y tonos grises, productos de menos nivel (y menor precio) y la ubicación: aquello no está junto a la Plaza Mayor, con su río de turistas e incluso madrileños.
 El Mercado de la Ribera está en el corazón del Rastro, una zona que, a diario, es demasiado tranquila para proporcionar negocio a un local como ese. De momento, sólo abren los fines de semana. Cuando yo estuve, el sábado por la mañana, no había mucha gente, aunque me imagino que un domingo, a la hora del Rastro, se pondrá a reventar.
No muy lejos, a menos de trescientos metros en línea recta, el viejo Mercado de San Fernando se está viendo poco a poco invadido por la iniciativa de jóvenes que han ido a vivir al barrio de Lavapiés y que, junto a la carnicería de toda la vida, abren una frutería “agroecológica” a la que llaman La Repera, o una panadería, La Pistola, que, armada con la típica barra madrileña, pretende “la conquista del Pan”. No falta la pastelería que ofrece desayunos con bollería artesanal recién salida del horno, ni la tienda de “Sabores de mi tierra”, en este caso extremeños, que, cuando pasé por allí, ofrecía una degustación de ricas migas de pastor.
Llevados por la imaginación, los nuevos “mercaderes” han abierto incluso una librería, “La casquería”, que asegura en un gran cartel que los libros deben construirse como los relojes y venderse como los salchichones. Y los venden al peso: "Dame cuarto y mitad de novela policiaca".
Los tenderos y clientes de toda la vida miran a los nuevos con el escepticismo del que ha visto la decadencia ese hermoso mercado que recuerda El Escorial y la esperanza de que los jóvenes logren revitalizarlo.
Tercer ejemplo de adaptación a los tiempos: el mercado de Antón Martín. El viejo y abigarrado caserón, con sus típicos puestos abiertos a la calle de Santa Isabel, está siendo colonizado poco a poco por jóvenes que parecen venidos de Huertas y Santa Ana. Y de Huertas y Santa Ana, se han traído, sobre todo, sus bares: El 81, donde Iker cocina ante el público las tapas que por 1€ acompañan a sus vinos, como sus vecinos los japoneses de YokaLoka, La Ostrería del Mercado, La Cocina Impostora, la charcutería La Fina o Cositon’s Meals, un colorista puesto de fast food y Coca-Cola. Había estado allí hace casi un año y, por lo que vi el otro día, parece que la tendencia va consolidándose.
No está mal tomar algo de paso que se hace la compra, o aprovechar la hora del aperitivo para comprar la lechuga en el puesto vecino. O sentarse a leer el periódico en el velador de la foto, situado a la entrada de un pequeño restaurante. Es casi como sentarse a ver pasar la gente en una terraza de los bulevares de París.
En la ruta entre los tres mercados, no dejé de visitar algunas direcciones clásicas de la zona. Empezando por Antón Martín, sería pecado no pasarse por La Caleta (Tres Peces 21) que pasa por dar el mejor pescaíto frito de Madrid. Cerca, en Torrecilla del Leal 20, estaba el antiguo Aloque, uno de los mejores bares de vinos de Madrid, que ha cambiado de nombre (ahora se llama De película, vinos del mundo) y supongo que de dueños. Como los nuevos siguen con la costumbre de abrir a media tarde, no pude comprobar si mantiene la calidad de siempre, con aquellas croquetas tan deliciosas como enormes. Allí cerca también, en Tres Peces, ( Tres Peces 20) un ventorrillo murciano sin pretensiones, pero que da la talla. No muy lejos, en la calle del Ave María, no está de más una parada en Bodegas Alfaro (Ave María 10), que parece que lleva allí desde los tiempos de Alatriste. Y, Ave María abajo, cruzada la plaza de Lavapiés, en el 14 de la calle de Valencia, está El Boquerón, marisco de calidad a buen precio que hace que siempre esté lleno. Eso, sin citar las terrazas de la calle Argumosa o los mil restaurantes étnicos del barrio. O la terraza de la UNED, donde dan una comida manifiestamente mejorable, pero tiene unas vistas maravillosas sobre los tejados y corralas del barrio.
La caña y la tapa pueden ser un final estupendo tras la salida de algunos de los centros culturales de la zona: la filmoteca del Cine Do-re, el Teatro Valle Inclán, el Circo Price, La Casa Encendida, las impactantes exposiciones de fotografía de La Tabacalera o, el domingo por la mañana, el extraordinario espectáculo del Rastro.
¿Se puede pedir más?
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29 de mayo de 2013

Chupito de aguacate

















ingredientes

200 ml de nata
200 g de aguacates
100 g de salmón
100 g de queso crema
zumo de lima
ralladura de lima
sal y cebollino

elaboración
Trituramos el aguacate con la mitad de la nata y la semimontamos. Salpimentamos y añadimos la ralladura de lima.
Trituramos el salmón con el resto de la nata y el queso.
Lo servimos en un vaso de chupito, que llenamos hasta la mitad con la crema de salmón y completamos con la del aguacate.
Decoramos con salmón picadito y cebollino.
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Pollo con Idiazabal y salsa de maíz


















Bizcocho de curry dulce

















ingredientes

4 huevos
180 g de azúcar
200 g de harina
1 sobre de levadura
1 vaso de aceite de oliva
2 vasos de leche
curry dulce
canela
cúrcuma
jengibre y pimienta de Jamaica

elaboración
Batimos las claras a punto de nieve y las yemas con el azúcar. Añadimos a esta últimas el resto de los ingredientes, siguiendo un orden: primero la harina con la levadura; luego, el aceite, la leche y un majado de las especias de nuestro curry dulce. Por último incorporamos las claras a punto de nieve.
Horneamos a 180º unos 30 minutos.
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28 de mayo de 2013

El lujo de la Cocina Española

David Muñoz, Paolo Casagrande, Fina Puigdevall, Oscar Velasco, Diego Guerrero, Mey Hofmann,  Jean Louis Neichel, Macarena de Castro, Susi Díaz
















Como no soy mitómana, no diré que aquello era como estar en el cielo, pero, en una sala no muy grande, estaban reunidas casi treinta estrellas... Michelín.  Allí estaban, Oscar Velasco (Santceloni), Fina Puigdevall (Les Cols), Diego Guerrero (Club Allard), David Muñoz (Diverxo) y Paolo Casagrande (Lasarte),  todos con dos estrellas. Pero también MeyHofmann, Macarena de Castro, Susi Díaz, Jean Louis Neichel, Isaac Loya y MarcosMorán que saben lo que es figurar en la famosa Guía Roja, aunque con una estrella nada más (y nada menos). Faltaban las megaestrellas, Arzac, Subijana, Mugaritz , los hermanos Roca y otros grandes que también pertenecen a la asociación, pero se venden más caros. En todo caso, para salir en la foto era requisito indispensable tener, al menos, una estrella, lo que viene a ser un certificado de que en la cocina hacen cosas extraordinarias..
 Y todo esto, ¿a cuenta de qué? Se presentaba la asociación Luxury Spain Gourmet, que pretende potenciar por el mundo la imagen de la gastronomía española de lujo, con los chefs superstars como punta de lanza: en este campo, España juega en la primera división, algo así como “la Roja” en fútbol.
La asociación agrupa también a una docena de marcas de productos gastronómicos de alto nivel. En el acto pudimos degustar el extraordinario Caviar Nacarii, del Valle de Arán; jamón Blázquez, de Guijuelo; queso Rey Silo, de Pravia, Asturias; el paté de Imperia, de Girona, o las maravillosas anchoas de Casa Santoña que, aunque el producto viene del  Cantábrico,  se hacen en Guadarrama. Y todo regado con Pagode los Capellanes, un Ribera de Duero de categoría. A la asociación pertenecen también compañías que hacen pacharán (Baines), cava (Gramona), ginebra (GinMare) y la excelente tienda de vinos Lavinia. ¡Ah!, se me olvidaban, el aceite del Castillo de Canena, una delicia y las sales de flor de la mallorquina “Florde Sal” , valga la redundancia, también están en Spain Luxury Gourmet.
Como veis,  una lista muy selecta, a la que se irán añadiendo otras marcas que han conseguido la excelencia. Manteniendo el listón muy alto, a mí se me ocurren más de veinte.
A la vuelta del verano, todos los cocineros (32) que, hasta el momento, colaboran con la asociación van a publicar un libro de recetas que tendrán como ingrediente destacado alguno de estos productos. En un adelanto, Nacho Manzano, de la asturiana Casa Marcial, ha preparado un puré de manzana verde con Rey Silo blanco, que debe estar para que se salten las lágrimas. Como no dejará de sorprender el mazapán con Flor de Sal  que promete Carme Ruscadella, o el Plancton de Gin Mare que ha inventado Angel León desde su Aponiente marino del Puerto de Santa María.
Todo esto puede parecer fuegos artificiales para que se entretengan unos cuantos desocupados, pero detrás hay una potencia económica. Según se dijo allí, el sector gourmet facturó 1.850 millones de euros el año pasado. Y se espera que, en 2013, la cifra suba hasta 2.100. Como se ve, la crisis no nos afecta a todos por igual.
Como digo, soy poco mitómana y no me dediqué a pedir autógrafos ni saqué el móvil para retratarme con alguno de los extraordinarios cocineros que pululaban por allí, pero espero que algo se me habrá pegado.


Nota Full Monty. Algún listo anda proponiendo por ahí que las grandes cocineras españolas hagan un “calendario erótico-benéfico”. Mey Hofmann se moría de risa cuando se lo comentaba Susi Díaz. Debo decir que, aunque son cocineras y su categoría se mide en michelines, guardan todas la línea.
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22 de mayo de 2013

Langostinos al coñac




















ingredientes

500 g de langostinos
1 chalota picada
1 vasito de vino blanco
1 tomate maduro pelado y picado
½ vasito de coñac
100 ml de nata, 2 c.s. de aceite
perejil
sal y pimienta

elaboración 
Rehogamos la chalota y los langostinos en el aceite, añadimos el coñac y el vino. Reducimos y retiramos los langostinos para que no se sequen. Incorporamos el tomate y dejamos que se sofría. Añadimos la nata y reducimos a fuego vivo. Espolvoreamos con perejil. Servimos los langostinos con salsa.
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Pizza sin harina






















ingredientes

¾ kg de carne de ternera picada
2 huevos
salsa de tomate
bacon
jamón
queso de sándwich
mozzarella
albahaca

elaboración 
Mezclamos la carne con los huevos, sal y pimienta. La estiramos ( se puede hacer entre dos papeles de horno estirados) dándole forma redonda y la ponemos en una bandeja de horno.   






Ponemos encima la salsa de tomate y la extendemos hasta que cubra toda la carne                                             
Sobre el tomate ponemos una capa de lonchas de queso de sandwich.
Sobre esa capa ponemos las lonchas de jamón y bacon.
Y, finalmente, sobre esta capa repartimos mozzarella, aceitunas y albahaca. Horneamos durante 30 minutos a 200º. 
Podemos poner los ingredientes que queramos, como en las numerosas variedades de las pizzas.
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Babaroise de chocolate blanco

















ingredientes 

100 g de chocolate blanco
2 yemas,
150 g de azúcar (100 de azúcar y 50 de azúcar avainillado),
250 ml de nata
200 ml de leche
4 hojas de gelatina

elaboración 
Derretimos el chocolate. Hidratamos la gelatina y la disolvemos en un poco de leche caliente. Mezclamos el resto de la leche con el azúcar y las yemas batidas. Calentamos, sin que llegue a hervir, incorporamos el chocolate, la leche con la gelatina y la nata montada. Vertemos en los moldes engrasados.
Queda muy bonito en molde de corona con frutos rojos en el centro.
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21 de mayo de 2013

Trampantojo
















El trampantojo (de «trampa ante ojo») es una técnica de pintura que trata de engañar la vista jugando con el entorno arquitectónico, la perspectiva y otros efectos ópticos. En francés existe un término parecido: trompe l’oeil, literalmente engaña el ojo. Los encontramos con mucha frecuencia en medianerías de casas o en fachadas enteras, que fingen lo que no son. También son un efecto recurrente en frescos y decoración de palacios y templos, creando la impresión de volúmenes, alturas y profundidades que sólo existen en el ojo engañado del espectador. Y en la obra de muchos pintores: algunos renacentistas italianos, los surrealistas Dalí y Magritte, o el toledano Sánchez Cotán en sus bodegones vegetales. Algunos grafiteros, jugando con la ironía, han conseguido efectos sorprendentes y, ultimamente son muy apreciados esos pintores callejeros, que, solo con tizas, simulan en el suelo piscinas, socavones o la mismísima entrada del infierno.
En este juego de ilusionismo (ilusionismo, es otro nombre del trampantojo) el trampantojo ha terminado por aparecer en cocina. Junto a sabores, aromas y texturas, principales ingredientes de cualquier plato, los cocineros tratan de halagar a los sentidos con otras sensaciones, entre las que la presentación tiene cada vez mayor protagonismo. Al fin y al cabo siempre se ha hablado de que se come mucho con la vista. Los grandes chefs cuidan casi tanto la presentación como la elaboración del plato e incluso recurren a diseñadores y artistas plásticos para darles forma. Y en ese juego de sabores y formas entra también la sorpresa: que el comensal reciba un pequeño impacto cuando cree que va a comer una cosa y se encuentra con otra diferente. Sería el trampantojo culinario, que termina descubriéndose, porque el sentido del gusto es más difícil de engañar.
El camino lo abrió Ferrán Adriá con sus famosas aceitunas esferificadas, un rebuscado procedimiento que licuaba la aceituna, le daba forma esférica después y terminaba sorprendiendo al comensal, que no esperaba el estallido de sabores que le inunda cuando se la lleva a la boca. Desde ahí se ha hecho de todo. Hace poco comentábamos aquí el “mejillón tigre” que sirven en Montia, y que se come con concha, porque esta se ha “fabricado” con algas. En Rodrigo de la Calle, sirven una forma deliciosa de cous-cous, que elaboran con coliflor,
Y semanas atrás, veíamos en la tele esos falsos pinchos que hacen en la pastelería Nunos: pinchos de morcilla en los que el embutido se simula con chocolate y se sirve sobre un pan que en realidad es una torrija. Algo parecido, leche frita sobre torrija, es el pincho de tortilla. Y la ensaladilla, también untada sobre una torrija, se vuelve dulce con su mahonesa de nata a la que se añaden frutas deshidratadas, perlas de chocolate y gelatinas.
Se ha engañado a la vista para sorprender al paladar, pero, si nos fijamos, no se ha hecho más que añadir ironía y sofisticación a aquel postre de niños que simulaba un huevo frito, rodeando de nata medio melocotón en almíbar. O la aceituna de caramelo, volvemos a Ferran Adriá, que podías comprar junto a las peladillas.
En nuestra cocina esta semana vamos a hacer también un trampantojo, simulando una pizza, a la que le faltará el principal ingrediente: la harina. Espero que salga tan rica como aquellos bombones falsos o la falsa tarta del Casar de trimestres anteriores. Todo, desde las aceitunas esferificadas a los melocotones que se trasmutan en huevos fritos, sabe mejor si nos sorprende, inocentes como niños.
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15 de mayo de 2013

Tomates rellenos con provenzal


















ingredientes

Relleno 
Cebolla
canela en rama
orejón
pasas
aceite
almendras

Provenzal 
Pan rallado
ajo
perejil
aceite y sal

elaboración 
Hacemos el relleno, rehogamos bien la cebolla picada y añadimos una ramita de canela, almendras picadas o laminadas, pasas sin remojar y orejones picados. Las cantidades dependerán del número de tomates que queramos rellenar.
Preparamos la provenzal mezclando el pan rallado ( a ser posible casero y más bien grueso) con ajo y perejil picado. Le ponemos un poco de aceite y sal.
Vaciamos los tomates con un vaciador de tomates, si lo tenemos. Los salamos, rellenamos y cubrimos con la provenzal.
Los ponemos en una fuente de horno engrasada y horneamos a 200º durante 20 o 30 minutos, dependiendo del tamaño de los tomates.
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