24 de abril de 2019

Ensalada americana de huevo

ingredientes
2 patatas (300 g), 4 huevos, 1 rama de apio, 1 cebolleta, 1 lata de maíz cocido, mayonesa, 1 c.s. de mostaza 

preparación
  1. Cocer las patatas con su piel y abundante sal. Pelarlas en templado y pelarlas.
  2. Cocer los huevos para ponerlos duros, pelarlos y picarlos.
  3. Picar el apio y la cebolleta.
  4. Juntar las patatas, los huevos, el apio, la cebolleta, el maíz bien escurrido, la mayonesa y la mostaza.
  5. Guardar en la nevera hasta la hora de consumir.
  6. Puede comerse como relleno de un sándwich.
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Hamburguesa Pulled Pork

ingredientes
1 kg de carne de cabecero de cerdo en un trozo, salmuera (1 litro de agua y 100 g de sal), humo en polvo o líquido, 1 litro de caldo de ave, pan de hamburguesa, cebolla morada, salsa barbacoa, kétchup, mostaza.
 
preparación 
  1. Hacemos la salmuera el día anterior, calentando el agua con sal. Se trata de que ya esté fría cuando la vayamos a utilizar.
  2. Sumergimos la pieza de carne en la salmuera un mínimo de 4 horas y un máximo de 24 horas.
    Transcurrido ese tiempo, la secamos y la untamos bien con humo líquido, bien con humo en polvo disuelto en un poco de aceite. Dejamos que repose 2 horas envuelta en aluminio.
    Pasado ese tiempo, tenemos dos opciones:                                    1.- Hornear la carne, envuelta en aluminio, con horno a 110º durante 8 horas.                                                                          2 .- Ponemos un poco de aceite en la olla a presión, doramos la carne ligeramente por todos los lados y la cubrimos con caldo. Tapamos la olla y la dejamos una hora a fuego muy suave.
  3. Cuando esté hecha, la desmenuzamos con dos tenedores. 
  4. La comemos en bocadillo de pan de hamburguesa (o mollete o quesadilla o fajita…) con cebolla roja y la salsa elegida.
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Helado de vino tinto

ingredientes 
1 botella de vino tinto de 750 ml, 160 g de azúcar, 1 rama de canela, 1 cáscara de naranja, 1 cáscara de limón, 4 semillas de cardamomo, 200 ml de leche entera, 250 ml de nata, 6 g de lecitina de soja, 1 c.s. de azúcar glas

preparación
  1. En un cazo, vertemos el vino, el azúcar, la canela, las cáscaras de limón y de naranja, y las semillas de cardamomo partidas y lo llevamos a ebullición.
  2. Dejamos que reduzca hasta obtener 200 ml de vino colado y enfriamos en la nevera hasta el día siguiente.
  3. Montamos la nata con el azúcar glas.
  4. Templamos la leche para disolver la lecitina de soja. Aunque también disuelve en frío, lo mejor es hacerlo entre 20º y 40º.
  5. Mezclamos el jarabe de vino y la leche con la lecitina y, por último, incorporamos la nata con delicadeza.
  6. Metemos en el congelador y, cada media hora, movemos con una espátula. En 3 o 4 horas estará hecho.
  7. Si lo hacemos el día anterior, se congelará, con lo que será conveniente sacarlo a la nevera una hora antes de consumirlo.
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10 de abril de 2019

Espinacas a la andaluza

ingredientes
1 kg de espinacas frescas, 1 bote de cristal de garbanzos cocidos, 2 dientes de ajo, comino, pimentón, vinagre, aceite, 2 rebanadas de pan duro

preparación
  1. Si las espinacas son grandes, las cocemos y las escurrimos bien. Si son pequeñas, bastará con rehogarlas.
  2. En una sartén con bastante aceite, freímos el pan y los dientes de ajo enteros. Una vez fritos, sacamos a un mortero el pan y los ajos. Majamos y añadimos comino, sal, pimentón y un chorrito de vinagre.
  3. En la sartén, rehogamos las espinacas, las echamos directamente a la sartén (bien cocidas o crudas, como comentamos al principio), con garbanzos escurridos y añadimos el contenido del mortero. 
  4. Se acompañan con unos picatostes de pan frito. 

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Pil pil sencillo de bacalao

ingredientes
½ kg de bacalao grueso desalado, 1/2 kg de bacalao fino desalado, ½ litro de aceite de oliva 0’4º, 4 dientes de ajo, ½ guindilla
preparación  
  1. En un cazo, ponemos a templar el aceite y le añadimos los ajos a láminas y las guindillas. Dejamos que se tuesten muy despacio y retiramos a un papel absorbente 
  2. En el mismo cazo y con el mismo aceite, ponemos el bacalao grueso con la piel hacia abajo y dejamos 10 minutos a fuego muy bajo (al 1 o al 2 de la vitrocerámica).Damos la vuelta al bacalao con mucho cuidado y lo tenemos otros diez minutos en el aceite. Todo con el cazo tapado. 
  3. Sacamos el bacalao grueso del cazo y ponemos en su lugar el fino, con el que repetimos la misma operación: 10 minutos con la piel para abajo, y otros diez después de darle la vuelta. Siempre a fuego lento y con el cazo tapado. 
  4. Sacamos el bacalao y retiramos ¼ de litro de aceite con lo que veremos que en el fondo del cazo se ha depositado una gelatina blanca que ha soltado el bacalao. 
  5. Vertemos el contenido del cazo en el vaso de la batidora y montamos como si fuera una mayonesa. 
  6. Si nos quedase una salsa muy espesa, añadiríamos un poco de agua del desalado. Si queda poco densa, añadimos aceite del que hemos retirado. Si es necesario repetiremos cualquiera de las dos operaciones hasta que el pil pil tenga el espesor deseado. 
  7. Ponemos una tajada en un plato, la cubrimos con la salsa y, sobre esta, ponemos láminas de ajo y rodajitas de guindilla fritas. Si se quiere se puede añadir perejil picado. 
  8. Antes de servir, calentamos un poco el plato en el microondas. 
El color más blanco o más verde del pil pil dependerá del tipo de aceite que utilicemos.


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Torrijas

ingredientes 
Una barra de pan de la víspera, 1 litro de leche entera, 8 cucharadas de azúcar, limón, huevo, aceite para freír
 
preparación
  1. Se corta el pan a rebanadas y se pone en una fuente honda. 
  2. Hervimos la leche con el azúcar y la piel del limón. La vertemos sobre el pan y dejamos reposar durante una hora. 
  3. Batimos el huevo y vamos rebozando en él las torrijas, que freímos a continuación. 
  4. Una vez hechas las cubrimos con almíbar (igual cantidad de agua que de azúcar, cinco minutos hirviendo)
  5. Se pueden hacer con pan de leche. En ese caso, se debe pinchar el pan con una puntilla para que absorba mejor la leche.
    Si se quiere, se pueden caramelizar, espolvoreando azúcar moreno y quemándolo con un soplete.
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9 de abril de 2019

Bacalao

Quizá los más jóvenes no recuerdan ya qué era la bacaladera. Las primeras tarjetas de crédito, aunque parezca mentira, no tenían banda magnética. Pero todas llevaban inscrito, en relieve, el nombre del titular y el número de tarjeta. Para dejar constancia de un pago, la tarjeta se ponía sobre un doble papel de calco y con la bacaladera, que no era otra cosa que una palanca con uno de sus extremos fijos, se hacía presión sobre ella para que nombre y números quedaran grabados en el recibo del pago, cuya copia firmaba el comprador.
El nombre, bacaladera, era el apelativo popular y quizá nostálgico con que la gente nombraba a aquel artilugio por su similitud con la bacaladera de verdad: un enorme cuchillo que existía en todas las tiendas de ultramarinos y con la que el tendero cortaba en trozos las enormes piezas de bacalao en salazón, apiladas sobre el mostrador.
La historia ilustra la constante presencia del bacalao en la cocina española, sobre todo en la de las regiones del interior, que no podían acceder fácilmente al pescado fresco.

Las mil formas de hacer el bacalao
Alguien dijo que la cocina portuguesa consiste en cien formas diferentes de hacer el bacalao. Posiblemente, si echamos cuentas, se pueda decir lo mismo de la española. El bacalao está presente en multitud de platos y preparaciones de nuestra cocina desde tiempo inmemorial. También en la literatura: “Pues has de saber que, como decía mi abuela, la olla sin bacalao es como la doncella sin su menester, que ni ha sabor, ni de nada sirve; y a la doncella, la madre Celestina está y la compondrá, pero a la olla, ¿quien, por mi vida?” le soltaba la Celestina a Sempronio al que regañaba “hideputa, que del mercado viniste y el bacalao olvidaste!”.
Como digo, no resultaría difícil llegar al centenar si ponemos números a la increíble variedad de platos que tienen el bacalao como protagonista o actor invitado.
Para mí, el rey sería el bacalao al pil pil, que desde la simpleza de sólo cuatro ingredientes alcanza las altas cimas del refinamiento. Pero no andan lejos de la excelencia, el bacalao al ajo arriero, a la vizcaína, a la riojana, o el exquisito bacalao al Club Ranero, una variante estupenda del bacalao al pil pil. El bacalao es principal actor invitado en la porrusalda, pero también en la exqueisada catalana, en la brandada o en algunas de las empanadas más ricas que conozco. Por no hablar del potaje de cuaresma, al que parece dar todas las bendiciones para que podamos disfrutar sin tino en tiempos de preceptivo ayuno y abstinencia. Combina a la perfección en ensaladas como el popular remojón granadino, en el que su sequedad casa con éxito con jugosos gajos de naranja. La tortilla de bacalao, ese clásico de las sidrerías vascas, sólo es superada por las croquetas, que cuando están bien hechas alcanzan cimas equiparables con las del mejor jamón.
Son casi todas recetas ancestrales que se mantienen contra viento y marea, aunque, en estos tiempos, choquen cada vez más con las prescripciones médicas. Las dietas saludables, cada vez más bajas en sal, hacen que, cada vez con más frecuencia, nos sirvan un bacalao demasiado desalado, con lo que, para mi gusto, pierde su nota característica: ese cierto recuerdo, que tampoco puede ser excesivo, de la salazón.
Me contaba mi amigo Jose (así, sin tilde) que cuando su padre, el señor Caprasio, iba al bar, allá por los últimos años cincuenta, llevaba siempre en el bolsillo una pequeña tira de bacalao salado a la que daba pequeños mordiscos para acompañar al vaso de vino que nunca servían con tapa. Entonces, todavía, los bares se llamaban tabernas y la caña no había expulsado al vino de su trono en la barra. Y allí estaba el bacalao para añadir “salero” al áspero vino a secas.
Ahora no es así, pero existen auténticos templos del bacalao rebozado, empezando por el mítico Casa Labra o Revuelta, en pleno Madrid de los Austrias. Lamentablemente, Elías se jubiló y ya no es posible disfrutar de aquellos jugosos trozos de bacalao rebozado con los que hacía la competencia a los nombrados desde la concurrida barra de su bar, en la plaza de Cerceda, al pie de la sierra de Madrid.
Para consolarme, salgo ahora mismo para el Restaurante del Hotel Auditorio, donde, esta semana, el Chef Miguel Sáez-Bravo ofrece un menú especial "Homenaje al bacalao y las torrijas". Ya os contaré

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3 de abril de 2019

Flan de espinacas con cigalas

ingredientes 
8 cigalas, 
Flan 
6 huevos, 250 g de espinacas frescas, 150 ml de nata 
Bechamel 
25 g de aceite, 25 g de harina, 500 ml de leche, sal, pimienta y nuez moscada. 
1 c.s. de mantequilla para untar los moldes

preparación
  1. Cocemos las cigalas en agua y sal unos minutos (el tiempo variará dependiendo del grosor). Refrescamos en agua con hielo. 
  2. Lavamos bien las espinacas y las echamos en agua salada hirviendo durante unos segundos. Las escurrimos y las echamos también en agua con hielo. 
  3. Volvemos a escurrir las espinacas y las batimos con los huevos, la nata, la sal y la pimienta, con una batidora de brazo. 
  4. Con el batido resultante, rellenamos, sin llegar al borde, los moldes, que habremos untado antes con mantequilla. Horneamos a 160º durante 20 minutos. 
  5. En el aceite, rehogamos la harina, incorporamos la leche, la sal la pimienta y la nuez y removemos con unas varillas hasta que se forme la bechamel. 
  6. En el plato, ponemos la bechamel, el flan de espinacas y, sobre él, una cigala.
 
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Trucha con salsa de alcaparras

ingredientes 
4 truchas, 1 limón, tomillo en rama, sal y aceite 
Salsa de alcaparras 
50 g de alcaparra, 1 cebolla, 4 ajos, 1 latita de anchoas en aceite de oliva, 2 limones, 50 ml de aceite, sal y pimienta

preparación
  1. Pedimos al pescadero que nos abra las truchas y las limpie por dentro. en su interior, ponemos tres rodajitas muy delgadas de limón, tomillo en rama y sal. 
  2. Cerramos las truchas, las atamos y las ponemos en una fuente de horno con un chorrito de aceite. Horneamos a 200º durante quince minutos. 
  3. Picamos la cebolla y los ajos y los freímos en una sartén. 
  4. Añadimos las anchoas escurridas y picadas y las alcaparras 
  5. Finalmente, incorporamos el zumo del limón y reducimos. 
  6. Ya con la sartén apagada, echamos aceite y sal y si fuera necesario, pimienta. 
  7. Desatamos las truchas, les quitamos el tomillo en rama y las rodajitas de limón y salseamos. Acompañamos con patatas cocidas.
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Tarta de yogur

ingredientes 
Base 
200 g de galletas Digestive, 100 g de mantequilla en pomada o margarina 
3 yogures griegos, 12 hojas de gelatina, 200 g de nata líquida, 400 g de leche condensada, cacao en polvo
  preparación 
  1. Hacemos la base: trituramos las galletas, las mezclamos con la mantequilla en pomada y cubrimos con ello el fondo de un molde para horno. Enfriamos. 
  2. Hidratamos las hojas de gelatina y las disolvemos con un poco de la nata, que habremos calentado. 
  3. Batimos los yogures con la leche condensada y la nata gelatinizada y vertemos toda la mezcla en el molde de horno sobre la base de galletas y mantequilla. 
  4. Enfriamos durante 3 horas al menos y espolvoreamos con cacao hasta cubrir. 
  5. Si disponemos de una plantilla se pueden conseguir bellas formas al espolvorear el cacao.
    También se pueden hacer pastelitos individuales cortando porciones redondas o cuadradas.



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2 de abril de 2019

Tiendas a granel: ¿vuelve el ultramarinos?

Parece que la prohibición de regalar bolsas de plástico en las tiendas no ha provocado muchas resistencias, aunque quizá no ha conseguido grandes resultados. Cada vez son más las personas que van a la compra con su propia bolsa, reutilizada una y otra vez, pero también son muchas las que, total por cinco céntimos, salen del súper cargadas con ellas.
A pesar de la prohibición, los materiales plásticos sobreviven de forma sibilina en los anaqueles de los supermercados en forma de envoltorios, que tarde o temprano terminarán donde todos nos tememos. Incluso nos parece lo más normal que, en la frutería, nos den cada tipo de fruta en una bolsa distinta, cuando no habría ningún problema en transportar naranjas, manzanas y peras revueltas en un mismo capacho.
Esto no ocurre en las tiendas a granel que, poco a poco, van abriendo en distintas zonas de Madrid.
Ayer pasé por una de ellas, en los aledaños del Barrio de Malasaña y a no mucha distancia de la Gran Vía.
En la primera impresión, se parece poco al supermercado habitual. Para empezar, apenas hay estanterías y casi todos los productos se ofrecen en sacos con un cartel que nos indica el precio y qué es lo que contienen. Esto último no es gratuito al faltar el envoltorio que, además de llamar la atención, nos informa de qué estamos comprando.
Los sacos están en el suelo y tienen una pequeña pala con la que servirnos la cantidad que queramos en una bolsa, siempre de papel, o en tarros de cristal reutilizables que puede llevar cada cliente.

¿Qué venden?
Si granel viene de grano, en las cuatrocientas referencias que, según el dueño, ofrece esta tienda hay, sobre todo, granos: una gran variedad de lentejas, garbanzos, alubias, arroz… También vemos distintas pastas, harinas (de fuerza, de garbanzos, de espelta) y más granos como la propia espelta o esos productos tan de moda en ciertas dietas: quinoa, bulgur, chía, mijo etc. Puedes comprar distintos tipos de azúcar, de cereales para el desayuno, de café, y una gran variedad de frutos secos, sin cáscara, que se ofrecen detrás de una tapa trasparente, para que a nadie se le ocurra organizarse un picoteo gratis.
Hay también muchísimas especias e infusiones que, para que no pierdan su aroma, se guardan en frascos de cristal de los que te sirven los empleados de la tienda. Como digo, la variedad es muy grande, pero no suficiente para hacer la compra diaria. Y no por la falta de productos frescos, que se pueden obtener en fruterías, carnicerías o pescaderías, sino por todo ese tipo de alimentos que se vendían en los antiguos y entrañables ultramarinos también a granel y en la cantidad justa que querías comprar: aquellas pilas de bacalao que aromatizaban la tienda y que el dependiente te cortaba con esa enorme cuchilla de palanca; o el aceite que un extraño artilugio de manivela succionaba de un gran bidón oculto en la medida exacta que se solicitaba: la botella la ponía el cliente. O de aquellos grandes cilindros de los que, con un cazo, se iba sacando el tomate en conserva en la cantidad deseada. Salvo las conservas de pescado, no había nada que no fuera a granel en aquellas tiendas de la nostalgia. Y aún así, recuerdo haber comprado cuarto y mitad de atún en conserva que el tendero servía de una enorme lata.
A pesar de la necesidad de reducir, y ojalá eliminar, ese desafuero medioambiental que suponen los envases y las bolsas de plástico, no creo que ya sea posible volver a los ultramarinos. Las tiendas a granel, sin embargo, marcan una tendencia a seguir. Todavía suponen, sobre todo, una postura ética, pero ya veremos qu-e pasa cuando aterricen los negociantes: también en la política de cero envases de un solo uso puede haber negocio.
 
El Granel de CorrederaCorredera Baja de San Pablo, 33
Madrid 28004
Tlfno. 91 0411326

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27 de marzo de 2019

Tomate en salmuera

ingredientes
1 tomate muy grande 
Salmuera  
100 g de sal,1 litro de agua 
Albahaca fresca, aceite de girasol para freír, aceite de oliva, cristales de sal

preparación 
  1. En un litro de agua, disolvemos 100 g de sal, calentamos para que se disuelva bien y enfriamos.
  2. Quemamos el tomate por todos los lados con un soplete y lo pelamos. 
  3. Hacemos un pequeño corte horizontal en la base del tomate para que tenga asiento. 
  4. Cubrimos totalmente el tomate con la salmuera y dejamos que repose 30 minutos. 
  5. Freímos un ramillete de albahaca en el aceite de girasol (hay que tener mucho cuidado porque salta mucho) y lo sacamos a un papel absorbente. 
  6. Presentación: escurrimos el tomate y lo ponemos en el plato. Le añadimos, encima, la albahaca frita, un chorreón generoso de buen aceite de oliva virgen y cristales de sal.
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Biryani de pollo al curry

ingredientes  
Curry
2 pechugas de pollo enteras (1 kilo) 
1 manzana, 25 g de pasas, 1 cebolla, 1 lata (400 g) de leche de coco, 1 c.c. de curry, sal, pimienta, aceite y, si se quiere, picante 
400 g de arroz basmati, 2 cebollas, 50 g de almendras tostadas, cúrcuma, 1 yogur natural, un poco de mantequilla y unas hebras de azafrán  

preparación
  1. Hacemos el curry: en un poco de aceite salteamos la cebolla y la manzana, picada
  2. Incorporamos las dos pechugas cortadas en 3 o 4 trozos cada una, bien condimentadas con sal y pimienta, y las rehogamos por todos los lados. 
  3. Añadimos las pasas, el curry y la leche de coco. Tapamos la cazuela y cocemos a fuego suave durante 15 minutos. 
  4. Cocemos el arroz basmati en agua salada durante el tiempo que nos recomiende el fabricante, escurrimos y lavamos. 
  5. Freímos las dos cebollas en un poco de aceite hasta que queden bien pochadas. 
  6. Para montar el biryani, untamos una cazuela con mantequilla y un poco de cúrcuma espolvoreada, y en ella vamos alternado capas de pollo al curry con capas de arroz, empezando y acabando siempre con arroz
  7. En las capas de arroz, podemos poner unos trocitos de mantequilla con azafrán en rama. 
  8. Sobre la última capa de arroz va la capa de cebolla frita y, sobre esta, las almendras. 
  9. Tapamos la cazuela con su tapa y horneamos a 240º durante media hora. 
  10. Acompañamos con yogur natural.

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Baklava de chocolate

ingredientes 
12 hojas de pasta philo, 250 g de pistachos, 200 g de nueces, 100 g de anacardos, 6 semillas de cardamomo, 175 g de mantequilla, 160 g de Nocilla 
Sirope  
275 ml de agua, 250 g de azúcar, 2 tapones de agua de rosas 

preparación

  1. En una tartera grande, ponemos en la base una hoja de pasta philo y la pintamos con mantequilla derretida. Sobre ella, ponemos una segunda hoja, que volvemos a pintar con mantequilla. En total, repetiremos esta operación hasta que tengamos pintadas 6 hojas. 
  2. Machacamos los frutos secos, los pistachos, las nueces, los anacardos y las semillas de cardamomo.
  3. Encima de la sexta hoja, extendemos la Nocilla y, sobre ella, los frutos secos. 
  4. Ahora tenemos que poner encima otras seis hojas pintadas con mantequilla como en el paso primero, siempre con la mantequilla para arriba. 
  5. Cortamos la baklava con líneas rectas cruzadas oblicuamente, de manera que formen rombos no muy grandes y horneamos a 180º durante 20 minutos. 
  6. Tras sacarla del horno, repasamos los cortes con un cuchillo. 
  7. Hacemos un sirope calentando el agua con el azúcar y el agua de rosas. 
  8. Vertemos encima de la baklava y dejamos reposar durante unas horas.
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El pan nuestro de cada día se hace en Hornera


La fachada, todo color, tiene esa inconfundible imagen que asociamos con las guarderías infantiles. Dentro, cuatro jóvenes, con pañuelo de corsario, se empeñan en un trabajo que casi acompaña al hombre desde el principio de la humanidad: hacen pan. Cada vez son más las panaderías, quizá habría que volver a llamarlas tahonas, que se esfuerzan en recuperar ese pan que recordamos las que tenemos más años y que había sido suplantado por productos que escondían su indudable procedencia industrial bajo nombres como pan rústico, pan de pueblo, o pan de leña. En Hornera se hace pan como siempre, sin escatimar tiempo, cariño y buenas harinas. Por supuesto, también con masa madre, aunque hoy ese concepto está tan manoseado, que, en muchos casos, no tiene nada que ver con lo que la palabra evoca. Como dice Iván Yarza, el gurú de la nueva panadería, “hay muchos que hacen mal pan con ella”. En Hornera no, aquí se hace el pan como Dios manda. tritordeum semiintegral o pan de hamburguesa de trigo con cerveza tostada. Como buenos panaderos, también hacen bizcochos y bollos. Adaptándose al calendario se pueden comprar distintos tipos de magdalenas (los lunes), bizcochos variados (lunes, miércoles y viernes), roscones, quesadas, cookies (consultar calendario) y hasta tarta de manzana.
Cuando he ido, esta mañana, he podido ver como tres panaderos estaban amasando y dando forma con sus manos a panes que, previo paso por el horno, terminarán alegrando la vista, el olfato y, finalmente, el gusto de la clientela: una clientela popular, desmintiendo, en cierta forma, la idea de que el pan bien hecho resulta más caro y sólo es para bolsillos potentes. Hornera está situada en el barrio de Batán, en los bajos de un edificio alto de esos que se asoman a la rugiente carretera de Extremadura y en un lugar que hace imprescindible el GPS para quien llega de fuera. Pero los vecinos del barrio lo conocen y se ve que lo estiman, ya que lleva allí cuatro años y parece que da para que se ganen la vida hasta cinco personas, que según me cuenta Luis Jiménez, componen la plantilla de esta tahona. A diario, en la Hornera no se hacen muchas clases de pan: básicamente, hogazas y barras, con harinas de trigo, centeno o integrales y algunas mezclas. Como las hogazas no son pequeñas, puedes llevarte media, aunque no importaría que te sobrase para el día siguiente, porque el buen pan no se pone duro en menos de veinticuatro horas. Sin embargo, los clientes caprichosos, pueden disfrutar de una variedad mucho mayor, porque Luis Jiménez y su cuadrilla elaboran otros panes más especiales, sobre todo pan de molde, siguiendo un calendario. Los martes, por ejemplo, hogaza de centeno integral o molde integral de trigo con semillas; el viernes, otro ejemplo, hay molde de trigo con cerveza tostada, hogaza de
Hornera, sus panaderos, forma parte de esa corriente vocacional por el buen pan que cada día tiene más auge. Ojalá no sea sólo una moda.
Si quieres explorar este mundo tan sabroso y entrañable, puedes seguirle la pista en la Ruta del Buen Pan una asociación que pretende dar a conocer las buenas panaderías de Madrid y de toda España, que también las hay.

Hornera
San Manuel, 5
28011 Madrid
667682027-91897720
 
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20 de marzo de 2019

Filetes en ensalada

ingredientes  
450 g de filete de ternera, aceite para saltear, 100 g de lechuga, 240 g de mayonesa, 70 g de mostaza, 20 g de queso Idiazábal, sal y pimienta 
Rúcola para la base
Vinagreta  
3 c.s. de aceite,1 c.s. de vinagre de Jerez, 2 c.s. del jugo del salteado de la carne

preparación
  1. Salteamos los filetes en un poco de aceite, loa hacemos tiritas, los sazonamos y enfriamos. Reservamos el jugo que suelten al saltear. 
  2. Mezclamos las tiritas de filete con la mostaza, la mayonesa, la lechuga (picada en juliana) y el queso de Idiazabal rallado. 
  3. Con esta salsa podemos rellenar bien unos canutillos, que haremos con lonchas de jamón de York, bien tomates rellenos o de pasta cocida. También puede servir para rellenar tronquitos vaciados de pepino o para envolver con hojas de arroz deshidratadas. 
  4. Servimos sobre un lecho de rúcola, aliñada con la vinagreta que haremos mezclando todos los ingredientes con la salsa de los filetes.
 
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Pastel de bonito y ahumados

ingredientes
100 g de salmón ahumado, pan de molde sin corteza (suficiente para tapizar 4 o 5 veces la superficie del molde), 100 g de bonito, 100 g de maíz, 100 g de canónigos, 100 g de zanahoria rallada, 12 huevos de codorniz (cocidos), mayonesa

preparación
  1. Forramos un molde rectangular con papel film (el molde puede ser de plumcake). 
  2. En el fondo del molde, sobre el film, ponemos una base de salmón. 
  3. Cortamos el pan a la medida del molde, lo untamos con mayonesa por una cara y lo ponemos sobre el salmón con la cara de la mayonesa para abajo. 
  4. Sobre el pan, ponemos una capa de atún desmigado con mayonesa. Y encima otra capa de pan, que pintaremos con mayonesa por la parte superior (en la inferior no es necesario, porque ya la lleva el atún). 
  5. Sobre el pan ponemos una capa de zanahoria rallada y, sobre esta, una de pan, untado de mayonesa por las dos caras. Capa de maíz y, de nuevo, pan, untado con mayonesa por ambas caras, mayonesa y, de nuevo pan.
  6.   Nueva capa, esta vez de canónigos con una fila central de huevo duro y, sobre esta capa, otra de pan untado de mayonesa en la cara inferior. 
  7. Una vez montado nuestro pastel, lo envolvemos bien con papel film y lo guardamos en la nevera con un ligero peso encima.

          Lo desmoldamos cuando vayamos a consumirlo y lo decoramos a nuestro gusto.

 Este pastel se puede hacer perfectamente de un día para otro.


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Tarantela de manzana

ingredientes
8 huevos, 150 g de azúcar, 100 g de nata líquida, ralladura de limón, un poco de canela en polvo. 3 manzanas rojas, pan de molde sin corteza para tapizar cuatro veces la superficie del molde, 150 g de mantequilla
Caramelo  
150 g de azúcar,50 ml de agua

preparación

  1. Hacemos un caramelo: ponemos 1/3 del azúcar en una sartén antiadherente y el agua. Cuando el agua evapore y el azúcar empiece a tomar color, vamos espolvoreando encima el resto del azúcar hasta que se haga el caramelo. No es necesario meter dentro ningún tipo de cuchara ni espátula. 
  2. Batímos ligeramente (no montamos) los huevos con el azúcar, la nata, el limón y la canela. 
  3. Untamos por un lado el pan que necesitemos con mantequilla a punto de pomada. 
  4. Cortamos las manzanas a cuartos, las descorazonamos y las picamos con su piel en láminas finitas. 
  5. Montamos la tarantela de la siguiente forma: primero caramelizamos el molde. En el fondo ponemos el pan. con la parte untada de mantequilla hacia abajo, y sobre él vertemos parte del batido del punto 2. Ponemos encima una capa de laminitas de manzana y, sobre esta, otra capa de pan, ahora con la parte untada de mantequilla hacía arriba. 
  6. Sigue el montaje con otra capa de batido, manzana, pan y así repetimos el proceso las veces que sea necesario hasta llenar el molde, cuidando siempre de terminar con una capa de pan con la mantequilla hacía arriba. Serán en total cuatro capas de pan, y 3 de manzanas picadas y de líquido del batido 
  7. Tapamos con papel de aluminio y horneamos al baño María a 150º durante 1 hora y cuarto.

La tarantela se hace de un día para otro y se reserva en la nevera. Se puede acompañar con nata montada.
 
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19 de marzo de 2019

Esas tiendas que huelen a cilantro o curry

Estoy segura de que los españoles que emigraron masivamente a Europa en los años sesenta, comían cocido, fabada o, si eran manchegos, gachas. Ni garbanzos, ni fabes, ni harina de almortas debían de ser productos frecuentes en Alemania, Francia o Bélgica, en aquellos años, pero seguro que, en seguida, alguien vio en ello una oportunidad de negocio y empezó a llevar esos productos para los que había demanda española.
Ahora que España es receptora de inmigrantes, la situación se ha invertido. Todo ha ocurrido de forma casi imperceptible, pero en los últimos años, tiendas y supermercados españoles se han llenado de productos que nunca fueron ingredientes nuestra cocina. Hoy es fácil comprar cilantro fresco, que antes sólo conocíamos de viajar a Portugal. En las estanterías del super, no es difícil encontrar cous cous o humus y las fruterías se han llenado de aguacates, papayas y mangos que, hasta hace poco, sólo conocíamos porque se citaban en las novelas del realismo mágico latinoamericano. Son alimentos que llegan para cubrir la demanda de la inmigración, pero terminan quedándose y, al final, terminan formando parte del acervo culinario del país. Al final no está ocurriendo nada que no haya ocurrido siempre: alguien emprendedor ve que hay demanda de un producto y trata de cubrirla ganándose un dinero.

La emigración va por barrios
Las tiendas de estos productos, además, suelen agruparse en determinados barrios, porque los inmigrantes tienden también a vivir cerca de donde se instalaron antes sus paisanos. Eso se ve muy bien en Madrid. En Lavapiés se han instalado multitud de tiendas de alimentación marroquíes, sirias, pakistaníes, indias… en las que es fácil encontrar productos de las distintas cocinas árabes, que los comerciantes traen para sus compatriotas, muchos de ellos establecidos en la zona. No faltan las carnicerías halal y han abierto, también, muchos restaurantes de comida india y pakistaní que, con su inconfundible olor a curry ,anuncian que estamos en lo que la película de Colomo, rodada allí, llamaba “El cercano oriente”.
En los barrios aledaños de la zona alta de Bravo Murillo, los que se han instalado masivamente son los inmigrantes latinos, que llenan sus calles de color, música y, por supuesto, comercios de los productos que ellos están acostumbrados a comer. En el mercado de Maravillas son cada vez más los puestos que venden alimentos de Perú, Colombia o Ecuador, aunque el verdadero mercado latino de Madrid es el de la plaza de los Mostenses donde puedes comprar y degustar comida como si estuvieras en Lima o Quito. Y eso por no hablar del éxito de los restaurantes y cevicherías peruanos que van desde el lujo de Astrid y Gastón hasta los más humildes locales de barrio. O de los vendedores de mazorcas de maiz asado, que, en invierno, hacen competencia a las castañeras.
Y luego están los chinos. No me refiero a esas tiendas abigarradas y un poco sórdidas que aparecen por todas partes, abiertas a horas intempestivas, sino a ese fenómeno del barrio de Usera donde se produce una concentración de restaurantes chinos que dudo que se de en Pekín. Y se trata de cocina o, mejor dicho, cocinas chinas auténticas y no esa cocina ramplona que nos hicieron creer que venía de allí, en restaurantes decorados con dragones de rojo chillón.
Al final, nada nuevo bajo el sol. ¿O es que este fenómeno es muy distinto del que dio lugar a Cina Town o Little Italy en Nueva York?
Y ahora, con José Andrés, el Little Spain.
 
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