5 de junio de 2019

Budin de melva

ingredientes
3 latas de melva en aceite de oliva, 3 c.s. de tomate frito, 3 rebanadas de pan de molde, 200 ml de nata, 3 huevos, sal y pimienta

preparación
  1. Se escurre la melva y se baten todos los ingredientes juntos. 
  2. Se vierte en un molde aceitado y se hornea a unos 180º durante unos 30 minutos.
  3. Se sirve frío, acompañado con una salsa mayonesa.
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Kefta de ave y espinacas

ingredientes
400 g de espinacas, 500 g de pollo picado, perejil, 2 c.s. de harina, 2 huevos,1 c.c. de comino en polvo, aceite, sal y pimienta

preparación  
  1. Se cuecen las espinacas, se escurren bien y se mezclan con el pollo picado, el perejil, la harina, los huevos y el comino, haciendo una masa con todo. 
  2. Se toman porciones de la masa a las que se da forma como de croqueta, y se pinchan en un palo de brocheta que se habrá mojado en agua. 
  3. Se fríe en abundante aceite.
 
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Melón con limón y hierbabuena

ingredientes
1 melón, 2 limones, 2 cucharadas de azúcar, 1 manojo de hierbabuena 

preparación
  1. Cortamos el melón por la mitad y con un sacabolas hacemos bolitas de toda la pulpa. 
  2. Mezclamos las bolitas de melón con el azúcar, el zumo de los limones y la hierbabuena. 
  3. Servimos bien frío.
 
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Tarta fácil de manzana

ingredientes
 6 a 8 manzanas Golden, peladas y cortadas a gajos, 1 vaso grande de harina, 1 vaso grande de azúcar, 1 vaso grande de leche, 1 c.c. de levadura, 1 huevo, coñac, mermelada de albaricoque 

preparación
  1. Batimos el huevo con la leche (mezcla líquida). 
  2. Aparte, mezclamos la harina, el azúcar y la levadura (mezcla sólida). 
  3. Separamos los gajos de manzana en tres partes iguales. 
  4. En un molde engrasado vamos poniendo pisos sucesivos con estos ingredientes. Abajo una primera capa de manzana. Sobre ella, la mitad de la mezcla sólida y, encima, la mitad de la mezcla líquida. Sobre esta, una segunda capa de manzana, la mitad que nos queda de la mezcla sólida, la otra mitad de la mezcla líquida y, por último, la tercera parte de la manzana, que aún nos quedará. 
  5. Horneamos a 180º durante 40 minutos. 
  6. Sacamos del horno, rociamos con un poco de coñac, pintamos con mermelada de albaricoque y horneamos durante otros 10 minutos.

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4 de junio de 2019

Diez tapas madrileñas y donde tomarlas con unas cañitas

La pregunta es: ¿a dónde llevarías a comer a un extranjero que visita Madrid y quiere conocer nuestras tapas más allá de esas mistificaciones que ofrecen por ahí fuera con ese nombre?. ¿Qué debería probar, si o si, para llevarse una idea cabal, aunque sucinta, del mundo de las tapas. En los últimos años el número de locales de este tipo se ha disparado por todas partes y han aparecido zonas como Retiro o Ponzano donde se rinde culto a la tapa de gran calidad y de precio en consonancia. Pero, repartidos por el mapa de la ciudad, hay bares de toda la vida que, con trabajo y constancia, han terminado por hacerse un nombre en el Sancta Sanctorum de la tapa de Madrid.
Así pues, una vez que hemos llevado a nuestro amigo extranjero al Mercado de San Miguel, porque no se quiere ir de Madrid sin conocer ese espectáculo del que habla medio mundo, pensemos en diez barras de la capital donde tomar las mejores especialidades de la tapa madrileña. Y quien dice tapa, dice ración, esa unidad de medida tan típica de Madrid, que ni siquiera hace falta nombrar cuando pedimos “una de bravas”, “una de callos”, “una de boquerones”...

1.- Bacalao rebozado
Muchos pondrían en primer lugar los bocadillos de calamares que todavía ofrecen algunos bares en el entorno de la Plaza Mayor, pero no está claro que, ahora mismo, esos bocatas que nos excitan la nostalgia y los jugos gástricos a las que tenemos algunos años, sean representativos de lo que los madrileños buscamos cuando vamos a un bar. Mejor, aprovechando que estamos en esa plaza de visita inexcusable si acompañamos a un forastero, nos pasamos por Casa Revuelta, en el pequeño callejón peatonal que une la calle de Toledo con Puerta Cerrada, para tomar allí uno de esos bacalaos rebozados extraordinarios que salen de su cocina. Si, ya sé que los de Casa Labra son estupendos, pero estos, para mi gusto, los superan.

2.- Patatas bravas
Es posible que a nuestro amigo le hayan hablado de las patatas bravas, esa sencilla y barata delicia que nunca falta en un bar madrileño como Dios manda. La rutina querría que pasáramos por el Callejón de Gato y entrásemos en Las Bravas para tomar unas ídem. No es mala opción, pero si queremos tomar las mejores bravas de Madrid hay que salir del anillo de la M-30 y acercarse a Docamar, en el barrio de Quintana, a donde cada día peregrinan cientos de personas para comer cocidas, después fritas y, por último, aliñadas con esa salsa picantilla que les da nombre, cientos de raciones de bravas. Hasta tres toneladas de patatas llegan a vender en una sola semana.

3.- Callos a la madrileña
También lejos de los circuitos del centro está el Bar Alonso, que, allá por el barrio de la “Prospe”, sirve sin duda los mejores callos de Madrid. Aunque se puede aprovechar el viaje y degustar otras excelencias como su ensaladilla rusa o, también, las bravas, en Alonso hay que pedir siempre una de callos para consumir en la barra y, de paso, llevarse en un “tuper” una buena ración para los amigos que no pudieron venir.

4.- Tortilla española 

Y la tortilla española ¿dónde dan la mejor? A mi me gusta jugosa, muy jugosa y por eso mi elección es Sylkar, un bar de la calle Espronceda que ya registraba llenos cuando la zona de Pozano estaba muy lejos de la efervescencia actual. Es una tortilla que casi hay que tomar con cuchara y que, como la demanda es muy grande, siempre está recién hecha. Tampoco le haría ascos a las tortillas de Casa Dani, en el Mercado de la Paz. Allí la calidad no riñe con la cantidad, aunque cada día sirvan decenas y decenas de ellas a los parroquianos del mercado.

5.- Croquetas 
Para tomar las mejores croquetas, no estaría de más acercarse a la barra del restaurante Viavélez, ese asturiano de la calle del General Perón, donde las sirven con un rebozado fino y perfecto que esconde una bechamel muy cremosa que resalta los trocitos de jamón de su interior. Tabién cabe pasarse por la Taberna Rosell, junto a la estación de Atocha, aunque sólo sea por probar cual es la causa de que tengan contratada a una señora sólo para hacer las croquetas. Es, además, uno de los pocos sitios que se mantienen intactos desde los primeros años del siglo pasado.

6.- Ensaladilla rusa 

Sobre gustos no hay nada escrito, pero si hablamos de ensaladilla rusa, hay casi unanimidad en que la mejor de Madrid la hacen en La tasquita de enfrente, a un paso de la Gran Vía, Todos los ingredientes se cuecen por separado y se reúnen al cobijo de una mayonesa magníficamente trabada y coronada, según el capricho del chef, con una buena ventresca, unas huevas de trucha, erizo de mar… Yo la he tomado excelente en Taberna la Cruzada, que, si vamos con turistas, queda a dos pasos del Palacio de Oriente.

7.- Boquerones en vinagre
Me gusta ir a tomar los boquerones en vinagre a El Boquerón, una pequeña tasca del barrio de Lavapiés, decorada con azulejos, cuyos dueños, además de tener un caballo de carreras que compite en el hipódromo, hacen unos excelentes boquerones que nadan, inmaculadamente blancos, sobre un excelente aceite de oliva. Es bar también de marisco barato, pero de bastante calidad.

8.- Torreznos
Aunque últimamente aparecen como tapa estrella en algunos locales de moda, yo elegiría el bar Los Torreznos, para tomar ese delicioso aperitivo. Aunque los torreznos son la enseña gastronómica de Soria, en este caso la panceta llega de Ávila, de un pueblo que se llama nada menos que La hija de Dios. No extraña que les salgan divinos.

9.- Oreja a la plancha
Torreznos muy buenos dan también en Casa Sotero, un bar con cuya fachada de azulejos te das nada más salir del metro de Valdeacederas. Allí hacen extraordinariamente todo lo que sea susceptible de pasar por la plancha, pero yo me quedaría con la oreja, crujiente, sabrosa, con la grasa justa, que hace que el desplazamiento merezca la pena.

10.- Pescaito frito
Y para terminar, una concesión al pescado: La Caleta, está, como si fuera una premonición, en la Calle Tres Peces, cerquita de Lavapiés, y ofrece muy buenas frituras de esos pescaitos menores de la Bahía de Cádiz, que rebozan en harina de grabanzo y sirven en cucuruchos de papel de estraza.

Casa Revuelta
Latoneros 3  
28005 Madrid

Casa Labra
Tetuan 12 
28013 Madrid

Docamar
Alcalá 337
28027 Madrid

Bar Alonso
Gabriel Lobo18 
28002 Madrid

Sylkar
Espronceda 17 
28003 Madrid

Viavélez
Avda. General Perón 10  
28020 Madrid

La tasquita de enfrente 
Ballesta 6
28004 Madrid 

El Boquerón
Valencia 14
28012 Madrid 

Los Torreznos 
Goya 88 
28009 Madrid

Casa Sotero
Bravo Murillo 337 
28020 Madrid

La Caleta
Tres peces 21
28012 Madrid


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29 de mayo de 2019

Ajo blanco con leche de coco


ingredientes 
150 g de almendras crudas, 100 de miga de pan blanco, 2 dientes de ajo, 1 lata de leche de coco (400 ml), 75 g de aceite de oliva, 20 g de vinagre de manzana o de vino blanco, 1 c.c. de sal
 
preparación
  1. La víspera, ponemos las almendras a remojo en agua.
  2. Pelamos los ajos y los cubrimos de agua fría en un cazo, que ponemos a calentar. Antes de que el agua empiece a hervir, retiramos el cazo del fuego, tiramos el líquido, volvemos a cubrir los ajos con agua y, otra vez, ponemos el cazo al fuego. La misma operación se repetirá hasta tres veces, para conseguir que el ajo no repita.
  3. Escurrimos las almendras y los ajos, los ponemos en el vaso de la batidora y trituramos muy bien. Si queremos que no tenga nada de “granillo”, añadimos agua, trituramos y pasamos por un colador.
  4. Añadimos el pan que hemos remojado en agua, la leche de coco, el aceite, el vinagre y la sal, trituramos todo y ajustamos de agua según la densidad que queramos para nuestro ajo blanco.
  5. Acompañamos con uvas blancas, si puede ser de la variedad moscatel.
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Fideua de sepia

ingredientes
750 g de sepia, 400 g de fideos nº 1 o cabellín, 800 ml de caldo de pescado, ½ cebolla, 2 dientes de ajo, 2 tomates rojos, aceite

preparación 
  1. Hacemos un caldo de pescado o bien lo compramos en un bric. 
  2. En un poco de aceite, rehogamos los fideos hasta que tomen un color tostado. 
  3. Cortamos la sepia en trocitos y la salteamos en un poco de aceite. 
  4. Hacemos un sofrito con los dientes de ajo y la media cebolla. 
  5. En una paellera, ponemos el sofrito, mezclamos con la sepia que hemos salteado y con los fideos fritos y le añadimos el caldo caliente. Si se quiere se pueden añadir unas almejas.
  6. Dejamos que cueza hasta que se evapore el líquido. Cuando esto suceda, tapamos con un paño y dejamos que repose entre 5 y 10 minutos. 
  7. Podemos acompañar con un alioli.
 
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Pastel de expreso y nueces

ingredientes 
50 g de mantequilla, 80 ml de leche, 1 taza de café, 2 huevos, 225 g de azúcar, 100 ml de aceite de girasol, 100 g de nueces, 150 g de harina, 1 sobre de levadura
Cobertura de mantequilla al café 
100 g de mantequilla, 100 g de azúcar glas, 1 sobrecito de Nescafé

preparación

  1. En un cazo, calentamos la leche con la mantequilla y el café. 
  2. En un bol, batimos los huevos con el azúcar. 
  3. Añadimos el aceite y el contenido del cazo y seguimos batiendo. 
  4. Mezclamos con la harina, la levadura y, finalmente, las nueces picadas. 
  5. Lo ponemos todo en una tartera y llevamos al horno a 180º durante 20 minutos. 
  6. Si se quiere, se puede cubrir la superficie del bizcocho con una cobertura de mantequilla al café, mezclando la mantequilla, el azúcar glas y el Nescafé. 
Este Bizcocho acompaña muy bien al helado de vainilla.
 

28 de mayo de 2019

En el principio, era el gazpacho


Como el verano se adelanta (cada año más) viene a cuento hablar ya de esas delicias que son las sopas frías, que, no sé por qué, sólo consumimos en la época estival. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, yo creo que las mejores, e incluso diría las fundamentales, son tres: el gazpacho, el salmorejo y el ajoblanco. De ellas salen innumerables derivadas locales, que se defienden como fórmulas canónicas sólo por la lógica del chauvinismo. Si nos ponemos puristas, las tres son gazpachos, en el sentido de que el gazpacho, en su origen, es pan empapado en agua a la que se añade ajo, vinagre, sal y, si acaso, aceite. Como se puede observar, el tomate no aparece por ninguna parte, pero es que estamos hablando del gazpacho ancestral y el tomate no se incorporó a esta sopa hasta el siglo XIX. Originariamente, el gazpacho fue comida de campesinos y pastores, que buscaban un plato de fuerte aporte calórico que a la vez fuese refrescante. Posiblemente hoy nos resultaría incomible, pero, por fortuna, ha evolucionado hasta el punto de que en algunos gazpachos ha desaparecido el pan y del ajo apenas hay indicios. En el camino, sin embargo, se le fueron incorporando hortalizas como el pimiento, el pepino y, finalmente, el tomate hasta hacer de él una auténtica ensalada líquida.

Hijos del mismo padre
Está claro que de ese tronco común nació el salmorejo, que alguien ha definido como un gazpacho sin agua (de ahí que sea más cremoso), aunque también sin pepino ni pimiento. La consistencia del salmorejo permite que se le adorne con jamón y huevo duro picaditos, sin que estos se hundan en sus cremosidades. Para el gazpacho o gazpacho rojo, como gustan de llamarle algunos puristas, se sirven como complementos todos sus ingredientes en estado sólido. Es decir, trocitos de tomate, pepino, pimiento, pan e incluso agua, ya que hay quien le añade cubitos de hielo para que esté bien frío. También en esto hemos ganado mucho, porque antiguamente a lo más que se podía aspirar era a tomar un gazpacho fresquito.
Si el tomate no hubiera llegado desde América, el gazpacho habría evolucionado hacia lo que ahora llamamos ajoblanco. A la ya repetida lista de ingredientes (agua, pan, sal, aceite y vinagre) se le añade almendra triturada o, incluso, piñones. Y, como acompañamiento, uvas moscatel. También se toma muy frío y hasta medio congelado como hacen algunos chefs de renombre.
En verano, es bueno tener siempre alguno de ellos en la nevera y beberlos sin esperar mucho, porque con el paso del tiempo, el vinagre gana demasiado protagonismo.
 
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22 de mayo de 2019

Pan de limón

ingredientes 
1 barra de pan, 2 limones (zumo y ralladura), aceite de oliva, azúcar de caña, albahaca fresca 

preparación
  1. Cortamos la barra de pan en rebanadas gruesas y las tostamos.
  2. Sobre el pan tostado, echamos, en primer lugar, un chorrito de aceite.
  3. Después, azúcar de caña y el zumo y la ralladura de limón.
  4. Colocamos encima hojas de albahaca fresca.
 Es perfecto para aperitivo o como entrada de una comida.
 
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Sardinas sin olor

ingredientes
8 sardinas hermosas, de 2 a 4 kg de sal para hornear, limón y romero 

preparación  
  1. En una bandeja de horno, colocamos sal en el fondo de manera que quede cubierto y lo humedecemos un poco con un spray de agua. 
  2. Sobre la sal, ponemos las sardinas, el romero y trozos de limón. Cubrimos con otra capa de sal que también humedecemos un poco. 
  3. Ponemos el horno a 220º, bajamos la temperatura a 200 cuando introduzcamos las sardinas y las dejamos 20 minutos.
 
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Trifle Selva Negra

ingredientes 
1 lata de cerezas en almíbar, mermelada de cerezas 
Bizcocho de chocolate  
3 huevos, 3 c.s. de harina, 3 c.s. de azúcar, 3 c.s. de cacao en polvo, 1 sobre de levadura 
Natillas de chocolate  
6 yemas, 150 g de azúcar, 500 ml de nata, 200 g de chocolate negro 
Nata Montada

preparación
  1. Hacemos primero el bizcocho: batimos primero las claras, encima las yemas y finalmente, el azúcar. Todo debe de quedar muy bien batido. 
  2. Mezclamos la harina con la levadura y el cacao y la unimos al batido anterior. 
  3. La masa resultante la ponemos en la bandeja del horno, en cuya base habremos puesto un papel de horno, y horneamos a 180º unos 12 minutos. 
  4. Hacemos las natillas a continuación: en un cazo, batimos las yemas con el azúcar y la nata y lo ponemos a calentar sin dejar de remover. Antes de que espesen, incorporamos el chocolate troceado y seguimos removiendo hasta que estén listas, momento en que las apartamos del fuego y enfriamos. 
  5. Aromatizamos el almíbar de las cerezas con un poco de kirch y ya tenemos todas las preparaciones, que vamos a poner en una gran copa de cristal o en copas individuales que permitan visualizar las distintas capas. 
  6. La primera capa será la de las natillas de chocolate y, sobre ella, una capa de nata montada. 
  7. Encima, el bizcocho, que empapamos con un poco de almíbar y, sobre él, la mermelada de cerezas y unas cerezas. 
  8. Acabamos con un copete de nata montada sobre el que podemos esparcir unas virutas de chocolate.Se pueden poner cuantas capas se quiera, procurando empezar siempre por las natillas de chocolate y culminar con la nata montada.
 
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21 de mayo de 2019

"Una sardina, una sola, es todo el mar"

Escribía el gran “Caius Apicius” (Cristino Álvarez) que no se fiaba cuando de un alimento se hace mucho hincapié en lo sano que es: “Malo (pienso siempre yo). Cuando se alaba tanto su bondad para la salud, es porque no hay otra cosa que alabar”. Es decir, que no tiene el menor interés para el paladar. Como en toda regla hay excepción, Cristino estaría de acuerdo en que la sardina es una de ellas. La primera, porque era un apasionado de este humilde pez, que lo tiene todo: es barato, saludable y, sobre todo, una delicia en la boca.
Está a punto de empezar la temporada de sardinas. Hay quien dice que la fecha de inicio es un día tan marinero como el de la Virgen del Carmen, pero puede que el cambio climático, que vemos avanzar impotentes trastoque, también el calendario de las sardinas. Me explico: no es que las sardinas esperen para llegar a su punto óptimo de madurez a la celebración de la patrona de los hombres y mujeres de la mar, sino que eso, la madurez, se produce por esas fechas porque el calor del inminente verano ha puesto las aguas del mar a la temperatura cálida que les gusta. Puesto que en los últimos años el verano se adelanta, casi podemos decir que ya se está iniciando la temporada de las sardinas. Porque la sardina se consume preferentemente al aire libre aunque sólo sea por evitar ese tremendo olor a pescado que impregnaría toda la casa si la asáramos en el interior. Se asocia más con el chiringuito playero, con los espetos de sur o las sardinadas de las playas de Galicia.
Ahora es el momento de la parrotxa o la chouva, la sardina más pequeña, que quizá conviene hacer a la plancha, más que al calor de las brasas. Para las brasas mejor la sardina más grande, que tiene grasa para soportar el tormento de las ascuas sin quedarse seca. Aguanta muy mal el paso del tiempo, por lo que hay que tomarla fresca, mejor, si puede ser, al lado del mar. Y, si se acompaña con vino, mejor que sea un blanco joven. Algunos de los mejores paladares consideran una herejía regar la sardina con tinto. Su delicioso sabor, su consumo al aire libre y siempre con amigos en la época estival, que la relaciona con las vacaciones, son la causa de que los españoles seamos los mayores consumidores mundiales de este pez que llena de plata las pescaderías. Lisboa lo ha adoptado como su emblema, pero en realidad lo suyo es el bacalao. Aquí nos gusta tanto que hemos terminado por agotar los enormes bancos de sardinas que antes surcaban nuestros mares y la FAO considera que hay que pasar unos años de cero capturas en el Cantábrico, el Atlántico y el Mediterráneo, para que la especie se regenere. No debería tardar mucho, si se piensa que una sardina puede poner hasta 50.000 huevos por temporada, aunque los científicos dicen que hay que andarse con cautela si no se quiere que termine desapareciendo de nuestros mares.
Y sería una auténtica catástrofe, porque como escribía Josep Pla, es "el mejor pez comestible de todos" y "una sardina, una sola, es todo el mar" remataba Julio Camba, otro de los grandes gastrónomos españoles.
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15 de mayo de 2019

Empanadas argentinas

ingredientes 
Masa 
100 ml de agua, 50 g de manteca de cerdo, 300 g de harina, 1 c.c. de sal 
Relleno 
250 g de carne, 1 cebolla grande, 50 g de aceitunas sin hueso, 2 huevos duros, 2 pimientos morrones, ½ c.c. de comino, sal y pimienta, aceite 
1 huevo para pintar 

preparación
  1. Para hacer la masa, calentamos el agua con la manteca, hasta que la manteca se deshaga. Es suficiente con que el agua se temple. No debe llegar a hervir.
  2. Ponemos el agua con la manteca disuelta en un bol, juntamos con la harina y la sal y mezclamos hasta obtener una bola, que pasamos a la mesa y trabajamos un poco. Dejamos que repose en la nevera durante media hora.
  3. Freímos la cebolla en el aceite y, a continuación, la carne picada que habremos salpimentado previamente.
  4. Con el fuego apagado, añadimos los huevos duros, los pimientos y las aceitunas, todo picado, y el comino. Mezclamos y dejamos enfriar para que el rellenado sea más fácil.
  5. Con un rodillo, estiramos la masa lo más fina que podamos y con ayuda de un cortapastas cortamos círculos en ella. Deberían salir unos ocho.
  6. Mojamos con agua la mitad de cada círculo, ponemos carne picada en el centro y doblamos sobre ella la mitad no mojada haciendo coincidir los bordes con la que sí lo está, apretando para que se peguen, doblamos el borde como queramos, haciendo lo que se llama repulgue.
  7. Pintamos con huevo batido y horneamos a 180º hasta veamos que se doran. Debe ser suficiente con 15 minutos.
 
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Chakchouka

ingredientes

1 kg de tomates colorados, 1 pimiento verde picado, 1 pimiento amarillo picado, 1 pimiento rojo picado, 1 cebolla picada, ½ c.c. de salsa harissa, ½ c.c. de comino en polvo, 4 a 6 huevos, 4 c.s. de aceite, perejil picado, pan de pita para acompañar

preparación  
  1. En una sartén con el aceite, rehogamos la cebolla, primero, y, a continuación, los pimientos mezclados con ella. 
  2. Añadimos el tomate picado y dejamos que todo junto se haga a fuego lento. Si se quiere se puede hacer en el horno. 
  3. Añadimos comino y un poco de harissa (Ojo, pica mucho) y mezclamos. 
  4. Ponemos todo en una fuente de horno que pueda también llevarse a la mesa y añadimos los huevos, acomodándolos en pequeños hoyitos. Horneamos hasta que los huevos se cuajen. Se puede hacer también al fuego, en una cazuela que debe llevar tapadera o, en su defecto, taparse con papel de aluminio. 
  5. Acompañamos de pan de pita tostado y espolvoreado con perejil.

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Carlota de melocotón en almíbar

ingredientes  
2 latas grandes de melocotón en almíbar, 500 ml de nata montada o semimontada, 5 hojas de gelatina, 2 c.s. de azúcar glas 
Bizcochos  
4 claras, 120 g de azúcar, 4 yemas, 120 g de harina

preparación
  1. Primero, el bizcocho: hacemos un merengue montando las claras con el azúcar. A continuación incorporamos las yemas y, finalmente, la harina. Removemos hasta formar una masa que colocamos en una manga pastelera.
  2. Sobre un papel de horno hacemos bastoncillos pegados de una longitud como la altura que queremos para nuestra carlota. Debemos hacer suficientes para cubrir la pared del molde que hayamos elegido. 
  3. Para la base dibujamos una espiral del tamaño de nuestro pastel. Horneamos los formatos a 180º no más de 4 o 5 minutos, procurando que no doren mucho y que queden flexibles, para colocarlos a continuación, todavía en caliente, sobre el molde, cubriendo tanto la base como las paredes.
  4. Escurrimos una lata de melocotón y guardamos el almíbar.
  5. Montamos la nata con el azúcar.
  6. Trituramos el melocotón.
  7. Calentamos un poco el almíbar y disolvemos en él la gelatina, ya hidratada.
  8. Mezclamos el triturado de melocotón con la nata y la gelatina.
  9. Pintamos los bizcochos del molde con el almíbar de los melocotones y rellenamos con la mezcla.
  10. Enfriamos 3 horas y decoramos con los melocotones de la segunda lata.
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